Pinos y robles encima de las cenizas

Carlos Cortés
carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

CARLOS CORTÉS

Los estragos del incendio del día 15 animan a los vecinos de Chavaga a plantar árboles en su monte comunal

07 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La parroquia monfortina de Chavaga tiene poco terreno en mano común y ninguna tradición de aprovecharlo para vender madera. Su monte comunal fue uno de los que quedaron reducidos a cenizas en los incendios que entre los días 15 y 16 quemaron centenares de hectáreas entre los municipios de Monforte y A Pobra do Brollón. Decenas de familias pasaron aquella noche en vela y peleando para que las llamas no alcanzasen sus casas. Dos semanas después, aquella conmoción empieza a dar frutos inesperados. Por ejemplo para el pequeño monte comunal de Chavaga. Los vecinos se están planteando por primera vez llenarlo de árboles. «Non é para sacar cartos, se non para que nolo respeten», aseguran.

Teresa Rodríguez es la secretaria de la asociación de vecinos de Chavaga y está convencida de que este es un buen momento para hacer algo con ese monte. La alcaldesa pedánea de la parroquia, Luisa Pallares, asegura que en realidad entre los comuneros que comparten la propieda del monte ya habían hablado alguna vez de aprovecharlo. «O que pasa é que a xente nova está traballando nas súas cousas e os vellos xa non queren traballar», bromea.

El monte comunal de Chavaga suma una superficie de veinte hectáreas, poco para lo habitual en otras parroquias de Monforte o en el vecino municipio de A Pobra do Brollón. Los residentes lo utilizaban en tiempos para el pastoreo, una actividad de la que hoy ya no queda ni rastro. La falta de uso hizo que el monte fuese quedando abandonado, y, quizás por sus pequeñas dimensiones, nadie se planteó seriamente en repoblar con pinos, como ocurrió masivamente con este tipo de suelos. Así que el fuego de hace quince días no se encontró allí más que un pedregal salpicado de matorral y unos pocos árboles dispersos.

Pastos no

Descartada por falta de demanda la posibilidad de recuperar los pastos, en la asociación de vecinos quieren plantar árboles en su monte. Todavía están dándole forma al proyecto, pero ya tienen claro que aunque serán sobre todo pinos también habrá franjas de robles. «A natureza fai o seu traballo -razona Luisa Pallares-, pero nós imos axudar a que todo o que nos ardeu se rexenere». Veinte hectáreas no son muchas para pensar en dinero, pero mejor con árboles que a monte. Mejor hoy y también en el futuro. «Igual os nosos fillos ou os nosos netos lle poden sacar outro proveito», razona Teresa Rodríguez.