Los liquidadores judiciales preparan una jornada de visitas para que los posibles compradores vean las instalaciones
02 feb 2017 . Actualizado a las 22:05 h.Se acerca del momento de saber si hay alguna cadena hotelera interesada en reabrir el Palacio de Sober. Con las instalaciones cerradas desde hace cerca de tres años, el juzgado mercantil que dirige el proceso concursal del grupo empresarial madrileño Alvaher 98 ya tiene aprobado un plan de liquidación. Los administradores judiciales quieren mostrar el hotel a los posibles compradores y están pensando en ponerle fecha a una especie de jornada de puertas abiertas para mostrarles las instalaciones.
Durante el proceso concursal en el que entró Alvaher 98 en el 2015 representantes de algunas empresas se interesaron por las condiciones de venta del hotel. En todo caso y según las fuentes consultadas, ninguna llegó a formalizar una propuesta de compra.
En estos momentos del procedimiento, cuando ya está claro que el grupo propiedad del hotel de Sober está abocado a la liquidación, el plan para vender todo lo que sea posible y pagar a los acreedores con lo que se recaude está terminado y tiene el visto bueno del juzgado. Los detalles concretos de esta fase final de la liquidación no han trascendido, pero no habrá una subasta única. Las propiedades del grupo serán ofrecidas en venta en distintos lotes. Parece la opción más lógica para un grupo que originariamente estaba dedicado al negocio de la carne, aunque después entró también en el mercado inmobiliario y acabó sumando a sus existencias el primer cinco estrellas de la Ribeira Sacra y de toda la provincia de Lugo.
Gestión independiente
Los propietarios de Alvaher intentaron en un primer momento alcanzar acuerdos con alguna cadena hotelera para gestionar el hotel de lujo de Sober de forma conjunta. Sin embargo, aquellos intentos no llegaron a cuajar y finalmente trataron de sacar adelante el proyecto con sus propios medios y sin el amparo de ningún grupo empresarial con experiencia en la gestión turística.
Esta empresa madrileña compró los terrenos y las ruinas del antiguo palacio medieval y puso en marcha la construcción del nuevo edificio en el 2007. En el 2010, el establecimiento abría sus puertas, en busca de una clientela dispuesta a pagar 300 euros por habitación, que hasta ese momento no venía a la Ribeira Sacra. En el 2013 entra en vigor un expediente de regulación de empleo y un año después el hotel cierra.