Ya no somos el destino preferido

A. López / M. Caravel redac.monforte@lavoz.es

LEMOS

Si en anteriores ocasiones la Ribeira Sacra y O Courel estaban entre los lugares preferidos por los participantes en el programa turístico Km0 puesto en marcha la Diputación de Lugo, parece que las tornas cambiaron en esta tercera edición del proyecto de dinamización. A Mariña es hoy por hoy el destino elegido por la gran mayoría de los participantes. De las 720 personas que viajaron desde que el pasado 1 de septiembre que se retomó la actividad, 470 lo hicieron a la costa lucense. Más del 65% del total. Para muestra un botón. Sin ir más lejos los 96 participantes de ayer -divididos en dos grupos- eligieron A Mariña. Por un lado estaban la asociación Fonte de la Xonza de Friol, que visitaron la cetárea de Rinlo, la Isla Pancha y el castillo de San Damián. Del otro estaban un grupo de vecinos de Santiago de Gundivós, que apostaron por ver las playas de As Catedráis y Os Castros, Rinlo y terminaron el viaje en el aeródromo de Villaframil. Poco interés. Lo de que A Mariña esté entre los destinos predilectos de los participantes en el programa Km0 es comprensible. A fin de cuentas, para gustos colores. Siempre habrá quien prefiera la playa a la montaña y viceversa. Hay cosas mucho menos comprensibles. Ayer la delegación de la zona sur de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Lugo organizó, en la Casa de Cultura de Monforte, una charla bajo el titulo La situación social y laboral de las mujeres que sufren violencia de género en la que se habló, sobre todo, de igualdad entre hombres y mujeres. La actividad, dirigida en un principio al sector hostelero, estaba abierta a toda la ciudadanía dada la relevancia y repercusión del tema. Pero ni hosteleros ni ciudadanos de a pie se animaron a asistir. Al menos masivamente. Media hora después del inicio de la charla -que comenzó con un minuto de silencio por la mujer fallecida en Ponteceso el pasado miércoles- no llegaban a veinte los asistentes. Los motivos argumentados para no ir pueden ser muchos. Desde que era una mala hora para los trabajadores de la hostelería hasta que amenazaba tormenta. Los más avezados podrían pensar que es un tema que no importa a la gente. Hasta que no le toca en casa. Pero eso sería de mal pensados.