El presidente de la Diputación inauguró la ruta turística en helicóptero desde el aeródromo de Vilaframil. Se prevé que unas 480 personas disfruten de ella al año
16 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«É espectacular, unha pasada». Con esta frase y una sonrisa de oreja a oreja el presidente de la Diputación Provincial de Lugo, José Ramón Gómez Besteiro, resumía la experiencia que había vivido unos minutos antes: el vuelo en helicóptero desde el aeródromo de Vilaframil.
De este modo estrenaba una de las nuevas rutas del programa Km 0 Xtreme de la Diputación para impulsar las Reservas de la Biosfera a través del deporte y la multiaventura. En total serán tres recorridos en helicóptero, por la ría de Ribadeo y la costa, por Lugo centro y por la Ribeira Sacra, en las que la Diputación espera que en conjunto participen unas 1.440 personas al año. Ayer se comenzó por la de Ribadeo. Hoy seguirá con la ruta Lugo centro, despegando desde Os Robles, y el jueves se trasladará a la Ribeira Sacra, con salida de Pobra de Brollón.
Esta oferta turística supone, sin duda, un impulso, para el aeródromo de Vilaframil, cuyas instalaciones están netamente infrautilizadas.
Besteiro fue recibido por el presidente del club aéreo, Miguel Díaz; y Serafín Carreiras, titular de la empresa Heliastur, propietaria del helicóptero, la flamante nave que lucía al lado del hangar. Al poco llegó un grupo de 24 personas que se convertirían en los primeros viajeros de la ruta. Pero antes voló Gómez Besteiro, estrenando el recorrido. El piloto -un joven madrileño formado en Cuatro Vientos y con amplia experiencia- sobrevoló Ribadeo y en unos instantes llevó el helicóptero hasta la playa de A Rapadoira: «Fomos a 200 por hora, moi estables. É impresionante. E xa veredes as vistas das Catedrais de marea alta. Cambia moito». A su regreso, el presidente de la Diputación no escatimaba elogios.
Poco a poco fueron subiendo el resto de pasajeros, en turnos de tres -la capacidad máxima del helicóptero, que tiene cuatro plazas incluida la del piloto-.
Los viajes duran una media de quince minutos. Sobre las dos y media de la tarde, los vuelos de los 24 primeros viajeros de la ruta aérea por Ribadeo habían concluido y fueron a un restaurante próximo a reponer fuerzas y hablar sobre la experiencia. Los rostros demostraban que había sido más que gratificante. Vivirla cuesta 50 euros. ¿Merece la pena? Ayer nadie lo dudaba.