El soterramiento de la nueva línea de alta velocidad ferroviaria Ourense-Lugo a su paso por el casco urbano de Monforte, que Fomento había descartado por su elevado coste y su complejidad técnica cuando se elaboró el anteproyecto, podría ser viable si se llega a un modelo de financiación que haga asumibles las obras. Tras las reiteradas negativas a las peticiones del Ayuntamiento de Monforte y los sindicatos ferroviarios, el ministerio deja por vez primera la puerta abierta a la construcción de un túnel de cinco kilómetros de longitud que rebaje el impacto de la vía en el tramo que discurre por la ciudad. Así se desprende la información facilitada por la Dirección General de Infraestructuras y Servicios de Renfe, a instancias del Ministerio de Medio Ambiente, para la declaración de impacto ambiental del proyecto de alta velocidad.
La declaración de Medio Ambiente, que fue publicada el lunes en el BOE , se hace eco da la solicitud que formuló en su día el Ayuntamiento de Monforte para el soterramiento de la vía entre los puntos kilométricos 36 y 41 de la línea de Ourense «con el objetivo de evitar la fragmentación del municipio, permitir un normal desarrollo urbanístico del mismo y reducir el impacto del ruido».
En respuesta a las consultas para la declaración de impacto, la Dirección General de Infraestructuras, perteneciente al organigrama de Fomento, garantiza la reposición de los servicios, viales e infraestructuras afectadas por el trazado y también «el mantenimiento de la permeabilidad territorial». Por lo que respecta a esta última exigencia, no cierra la puerta por vez primera al soterramiento de la vía en los términos que se plantearon en la alegación municipal, que pedía esta solución en un tramo de cinco kilómetros en vez del túnel de 338 metros -entre A Florida y la estación de tren- que veían factible los técnicos de Fomento.
Reparto de gastos
La Dirección General de Infraestructuras dice ahora que el soterramiento de la vía en Monforte «requiere la creación de una comisión de administraciones y organismos afectados para el seguimiento del problema, e implica un estudio de detalle en el que se analice el coste del soterramiento y sus posibles métodos de financiación».
Desde los sindicatos ferroviarios interpretan el cambio de postura de Fomento como un guiño a la Xunta para que se implique en la financiación del soterramiento de la vía, una solución que se ha aplicado en casos similares en otras comunidades autónomas.
«El soterramiento sería la solución lógica y definitiva y los problemas para llevarlo a cabo son más de índole económica que técnica. Lo extraño es que el alcalde se terminase alineando con la construcción de una variante que condicionaría el futuro de la estación», señala Ramón Rodríguez, de la CGT.
También Ángel Rodríguez, de la sección ferroviaria de UGT, entiende que el ministerio podría sondear la disponibilidad de otras administraciones e incluso de la iniciativa privada para hacer más llevadera la ejecución de una obra tan costosa como la construcción de un túnel para la nueva línea del AVE en su tramo urbano. Según su criterio, los argumentación de la Dirección General de Infraestructuras que recoge la declaración de impacto ambiental tiene «gran trascendencia» desde el momento en que se considera complejo pero no inviable el soterramiento de la vía.
Por su parte, el delegado de la CEL, Antonio Rodríguez, manifiesta su extrañeza por la ausencia de la variante ferroviaria que plantearon los empresarios como solución al paso del AVE por Monforte en la declaración de impacto ambiental.