A los importadores japoneses les sorprendió el parentesco entre el nombre de la denominación y su árbol nacional
10 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La misión inversa de importadores de vino y periodistas japoneses promovida por la Cámara de Comercio de Ourense recaló ayer en la Ribeira Sacra, donde visitaron las bodegas Rectoral de Amandi, Adegas Moure y Vía Romana. En su recorrido estuvieron acompañados por Ana Belén López, técnica del consejo regulador, que les dio todo tipo de información sobre el reglamento y las características de la denominación de origen.
«No paran de preguntar y están atentos a todos los detalles. En cuanto tuvieron datos de producción y número de hectáreas, enseguida echaron sus cuentas sobre los rendimientos de la denominación», explica Ana Belén López.
Las cámaras fotográficas de los japonenes, once importadores y un periodista especializado, no descansaron un minuto en su misión por la Ribeira Sacra. Tomaron instantáneas no ya de los viñedos en terrazas, que despertaron continuas exclamaciones de admiración, sino también de etiquetas, prensas, depósitos e incluso corchos de botellas.
Los japoneses cataron con suma parsimonia todos los vinos que se le ofrecieron, interesándose por variedades, procedencias y sistemas de elaboración. En vista de tanto interés, el consejo regulador considera que las expectativas son positivas para la Ribeira Sacra. «En Japón dan mucha importancia al márketing y Ribeira Sacra cuenta con una ventaja fonética para introducir sus vinos , ya que el árbol nacional de los japoneses se llama sakura (cerezo)», indicaron desde el órgano rector de la denominación.
Aunque en Japón se cultiva la variedad blanca koshu desde hace siglos, el consumo de vino aún es testimonial. El interés por esta bebida, sin embargo, está creciendo de un tiempo a esta parte. De los vinos de Ribeira Sacra, todo fueron parabienes. Sólo pusieron una pega: los precios.