El joven de O Corgo inválido por un atropellado hace 18 años, reclamará que le actualicen la indemnización por el accidente
16 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Francisco Solana Ferreiro celebró esta semana su 18 cumpleaños, pese a que no nació el 12 de febrero del año 1992, como cabía esperar. Ese día volvió a nacer, tras ser atropellado por una furgoneta cuando tenía ocho años, frente al bar de su madre, en San Cristóbal de Chamoso, en O Corgo. Fran pasó mucho tiempo hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos del Juan Canalejo, en A Coruña. Y estos años no han sido fáciles, ni para él ni para su madre Laura Ferreiro, que está muy dolida con la compañía de seguros, que cree que la engañó, aprovechándose de la situación en la que se encontraba.
Su cumpleaños de regreso a la vida estuvo acompañado por una nueva luz de esperanza en su vida: cobrar la indemnización que realmente le corresponde por el accidente. Después de la sentencia dictada por la sala primera del Tribunal Supremo, en la que declara desierto el recurso de casación interpuesto por su representación legal, acudirá a un afamado especialista en traumatología de A Coruña para que realice un informe sobre las secuelas que sufrió en el accidente. Este médico es conocedor del calvario que pasó el joven de O Corgo desde los siete años y hasta ahora.
Su abogado confirmó que una vez que dispongan de ese informe pedirá la ejecución de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial en el 2004, en la que declara anulada la renuncia de acciones efectuada por la madre, Laura Ferreiro Díaz. Y es que, con el estudio de las secuelas actualizadas podrán reclamar la indemnización que le corresponde, según el baremo de la Ley del Seguro.
La sentencia de la Audiencia Provincial establece que «aún siendo el baremo de carácter orientativo, estamos ante un supuesto indemnizatorio que triplica casi lo cubierto entonces por el seguro obligatorio».
Escrito de renuncia
Laura Ferreiro recibió en su día de la compañía de seguros 15 millones de pesetas por las lesiones, daños, secuelas y perjuicios derivados del accidente de circulación de su hijo. Al cobrar ese dinero firmó un documento en el que renunciaba a las acciones civiles y penales que pudieran corresponderle, documento que fue el que anuló la Audiencia Provincial, después de que Fran, al cumplir la mayoría de edad, demandara a su madre por esta actuación.
Laura Ferreiro asegura que la compañía de seguros la presionó. Primero le ofrecieron un millón de pesetas. Después subieron la oferta a dos y a tres. Poco a poco llegaron a 15. «Yo no quería firmar -insiste la mujer- pero me convencieron de que era un adelanto de los gastos y firmé. No hubo más».
La madre insiste en que desde el accidente su vida se convirtió en un calvario. Fran depende de ella para comer, para vestirse y para bañarse. «Tuve que hipotecar mi casa, el negocio, el coche, porque las necesidades eran muchas y el dinero poco». «Me llegaron a decir -recuerda- que era una gastadora y que había acabado con el dinero de la indemnización, pero yo gasté mucho y tengo acreditados más de 60.000 euros».
Fran fue sometido a una complicada operación en el hospital Vall de Hebrón, en Barcelona, en 2005, con la esperanza de mejorar su movilidad. Estuvo varias semanas ingresado y fue el paciente mimado de todo el equipo que lo atendió. El joven asegura que lo pasó muy mal.
A Fran algo se le notó después de la intervención de Barcelona, aunque sigue utilizando sus inseparables bastones para moverse. Después de la experiencia el joven asegura que no quiere volver a pasar por una mesa de operaciones nunca más.