Un nuevo mapa para Ribeira Sacra

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

El consejo regulador se plantea establecer una diferenciación de las viñas de acuerdo con su potencial, en función de la orientación y el porcentaje de desnivel

14 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocas denominaciones de origen se prestan como Ribeira Sacra para la elaboración de un mapa de viñedos según su potencial de calidad. Los cambios de orientación que propicia el trazado sinuoso de los ríos, los distintos porcentajes de inclinación de las laderas y la diversidad en la composición de los suelos motivan diferencias significativas incluso entre viñedos colindantes. El consejo regulador se propuso en su día traducir esta diversidad en una etiqueta especial, siguiendo la estela de la clasificación de pagos de Burdeos o Borgoña, pero la iniciativa fue aparcada ante las reticencias de algunas bodegas. Aunque con una propuesta de menor alcance, el Sindicato Labrego Galego (SLG) se fija ahora como una de sus prioridades en el nuevo consejo la elaboración de un mapa cualitativo de Ribeira Sacra, con el fin de potenciar las plantaciones en las mejores zonas. «Do que se trata é de potenciar as zonas de producción máis interesantes, sen desprezar ninguna outra, de tratar de primar o cultivo nos lugares privilexiados», explica Primitivo Lareu, vocal del SLG en el futuro consejo regulador. Según su criterio, Ribeira Sacra debe impulsar la creación de «parcelas amplas de cultivo e non viñas illadas». Respecto a la delimitación de pagos especiales que se barajó en su momento, Lareu no lo acaba de ver del todo claro. «Co cambio climático o que antes era unha zona extrema de cultivo hoxe xa non o é tanto, e incluso pode ter condicións máis axeitadas para o cultivo», advierte el bodeguero. Etiqueta especial El presidente del consejo regulador, José Manuel Rodríguez, explica que la posibilidad que barajó el consejo regulador consistía en la creación de una etiqueta especial, que se concedería a los vinos elaborados en las mejores parcelas y de acuerdo con unas exigencias especiales. Para ello, detalla, estaba prevista la elaboración de un ránking de viñedos, en cuya elaboración se tendría en cuenta la orientación de la parcela, su porcentaje de inclinación y los rendimientos por hectárea, entre otros factores determinantes para la calidad del producto. Según José Manuel Rodríguez, algunas bodegas no acababan de ver las ventajas de esta diferenciación, por lo que la iniciativa quedó finalmente en el tintero. Fernando González, uno de los principales defensores del vino de terruño en esta denominación de origen, rememora cómo se gestó en su día la posible aplicación del modelo francés de los crus en la Ribeira Sacra. «La idea surgía siempre que veníamos de regreso de algún viaje a Francia. A mí me parecería estupendo clasificar los suelos o fijar el número máximo de yemas, porque la calidad de un vino empieza por ahí. Otra cosa es que la situación de partida sea la necesaria para que se puedan dar determinados pasos», dice el artífice de Algueira. Crear otro club Desde su punto de vista, antes o después Ribeira Sacra deberá afrontar una modificación de estas características, que permita explotar al máximo la singularidad de los paisajes cambiantes de la viticultura heroica. «Tal y como está el mundo del vino, la clave está en sorprender al mercado. La definición de pagos sería una forma de hacerlo, pero es un tema complejo porque habría que hacer las cosas bien. Sería crear un club dentro de otro club, abierto a al que quiera entrar bajo ciertas condiciones», afirma el bodeguero. Luis Buitrón, enólogo de algunas de las marcas más premiadas en la Ribeira Sacra, recurre a un símil gastronómico cuando se le pregunta por la posibilidad de diferenciar los grandes pagos de la denominación de origen. «Sin saber freír un huevo, no puedes lanzarte a hacer cocina de autor», opina.