TRIBUNA | O |
11 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.DE TODOS es sabido que cuando uno no está contento o conforme con el quehacer diario del personal que compone la corporación municipal de donde uno vive, son siempre los políticos los escogidos como personajes no gratos, criticándolos muchas veces por la labor que realizan. Pero también, es mi opinión, debieran ser felicitados cuando las obras realizadas en la urbe o en toda la comarca se transforman en bienes generales, y máxime si estos bienes son todos para el pueblo y con el pueblo. En Monforte, mi ciudad, la concejalía de Obras está cambiando constantemente la fisonomía y el aspecto pueblerino que estábamos acostumbrados a ver y pasear, haciéndola más bonita día a día: calles arboladas, ensanche de aceras, nuevos alumbrados, aparcamientos... Y si el dinero que cuestan estas obras no es a cargo del ayuntamiento, es decir, de los impuestos recaudados a sus ciudadanos, y si la mano de obra es casera, mejor que mejor, ya que todo queda en casa. En este mes de Navidad en el que miles de mensajes de felicitación y deseos de bienestar se cruzan en el camino, y aunque nuestros GPS ya los tenemos programados y sobrecargados en nuestras mentes con los festivales del puente del Pilar, el sorteo de la Liga de Campeones, el turrón y las doce uvas, yo he dejado un renglón en blanco para escribir unas letras de felicitación al concejal de Obras de Monforte y a su equipo, deseando a la vez a los Reyes Magos que en años venideros nos dejen muchas y felices inversiones.