Cuando tienes veintipocos

LEMOS

TRIBUNA | O |

13 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE UNOS días, si no recuerdo mal a primeros de mes, en la sede de UGT en Monforte se presentaba una oficina de orientación laboral. Un lugar donde tanto al que lleva un tiempo en paro como al que quiere apuntarse por primera vez en el Inem le echan una mano con los trámites. Allí te ayudan a hacer desde tu currículo hasta a decidir cuál es el puesto de trabajo al que debes optar. A priori, todo esto suena muy bien y no podemos negar su utilidad, sobre todo para determinado tipo de demandantes de empleo. Pero en este pueblo el problema no es sólo encontrar un puesto de trabajo y mucho menos hacer tu currículo. El verdadero problema es encontrar un trabajo donde no se aprovechen de ti. Y si eres joven lo tienes todavía mas difícil. Tengo conocidos que trabajan ocho horas diarias, seis días a la semana, por quinientos euros al mes. ¿Quién se independiza con eso? Esa persona se siente afortunada porque tiene un contrato. Eso significa tener vacaciones, seguridad social y pagas extras. Los hay que no tienen absolutamente nada de eso. Chavales de veintipocos que trabajan en la construcción cobrando seiscientos euros por trabajar de la mañana a la noche haga sol, llueva o nieve. Y aún encima deben estar agradecidos porque «hay cinco detrás de ti esperando tu puesto». La orientación laboral esta bien, pero los sindicatos deberían dedicarse un poco más a perseguir estas prácticas. Cuando tienes veinticinco años y sigues cobrando quinientos euros al mes, lo que realmente quieres no es que te ayuden a hacer tu currículum. Lo que quieres es que tu jefe te trate como a una persona, que te suba el sueldo y te dé un día más de libranza a la semana. Porque, como dijo Marx, «el obrero tiene mas necesidad de respeto que de pan».