Los augurios eran buenos, pero al no llover en septiembre la cosecha cayó en picado La dos principales empresas de la zona no alcanzarán el millón de kilos, el 33% de lo habitual
31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La temporada de castañas no será recordada con agrado por los principales exportadores y productores de este producto en la zona sur. Las dos grandes empresas son Naiciña (Chantada) y Lemos y Balboa (Samos) y en ambos casos esta campaña se quedarán en la tercera parte de lo que solían exportar o transformar en los últimos años. Naiciña toma como referencia la cosecha de hace tres años en la que alcanzaron el millón y medio de kilogramos, mientras que la cifra de Lemos y Balboa oscila entre 500.000 kilos y un millón. Este año los primeros se darán por satisfechos si alcanzan el medio millón y los segundos si se aproximan a esa cifra. La sequía es la gran culpable de este drástico descenso en la producción. A finales de agosto las perspectivas eran inmejorables y los responsables de ambas empresas no dudan en señalar que se esperaba una gran cosecha. Las tornas cambiaron por completo con la escasez de lluvias del mes de septiembre. Las previsiones más optimistas se fueron al traste y se transformaron en la cruda realidad que supuso la peor cosecha de los últimos años. Las heladas y la niebla fueron otros dos factores climáticos que hicieron daño a la producción. La competencia del extranjero es cada vez más dura. Italia, Portugal y Francia hacen cada vez más daño a los productores españoles y, por si fuera poco, China ya entró también con fuerza en este mercado. Los orientales no compiten todavía en producción, pero sí que entraron de lleno en el apartado de transformación. Italia es el gran rival. Este país apuesta por la calidad y sus productos están haciendo mucho daño a los españoles. Los italianos también han apostado por unirse en grandes empresas, lo que les permite ofrecer unos precios muy agresivos para competir con garantías en el mercado internacional. Las dos grandes empresas de la zona trabajan el mismo producto en origen pero con distinto fin. Los chantadinos apuestan por la transformación y elaboración, disponen de una completa serie de productos propios elaborados con castañas. Por contra, los samonenses se dedican exclusivamente a la exportación del producto tal y como les llega para destinarlo a su consumo asado. La selección del producto es cuidada al máximo en ambas empresas y así lo habitual es que las castañas estén alrededor del calibre 32 y que el número de las que no aproxima a este medida sea menor. Una de las mejores características de la castaña de la zona es la calidad de su carne. Lo único negativo es la fragilidad de la piel, que hace que su presentación resulte menos atractiva que la de otras zonas. La campaña de recogida y compra de castañas suele durar alrededor de dos meses, pero este año la escasez de producto ocasionará que posiblemente este periodo se acorte entre una y dos semanas y concluya antes. Los más de dos millones de kilogramos que habitualmente produce la zona se quedarán este año en menos de un millón y todo como consecuencia de la sequía.