«Todos los vinos que llegan a la final de una cata merecen premio»

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Entrevista | Emilio Rodríguez El bodeguero ganador de la Mostra da Ribeira Sacra dice que la clave está en una producción razonable en la viña

09 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Una bodega de Amandi acaparó este año por vez primera los principales premios en las categorías de vinos tintos y blancos en la Mostra da Ribeira Sacra. El restaurador Emilio Rodríguez es el artífice de Don Bernardino, la marca que consiguió el doblete. -Llevamos quince años en esto, con sus más y sus menos, pero siempre a un nivel alto, y eso crea cada vez más fidelidad entre los clientes. El premio es un gran estímulo, aunque creo que todos los vinos que llega a una final lo merecen. Las diferencias entre ellos son pequeñas. -¿Elaboran en el tinto un prototipo de Amandi? -El de esta última cosecha es muy estructurado y potente, con trece grados y mucho cuerpo. La vendimia se hizo a finales de septiembre y hubo una buena maduración. A nuestra bodega le sobra entre un 30 y un 40% de la tarjeta con el tope de producción. No pasamos de 6.000 kilos de uva por hectárea. -El vino blanco ha sido una sorpresa. -A diferencia del tinto, compramos la uva. Es una mezcla de godello, en un 85%, y albariño, que da un resultado muy comercial. -¿Qué papel juega el restaurante para la bodega? -El restaurante es un trampolín impresionante para el vino, para la promoción y para la venta. Un 30% de la producción, que está en las 40.000 botellas, se comercializa en el comedor. Es muy importante tener un buen vino de la casa que no encarezca en exceso la factura. -Los controles de alcoholemia preocupan al sector de hostelería. Creo que se notan más en las copas. En el restaurante se bebe menos cantidad, pero mejores vinos. El cliente ya no pide 'un Rioja', sabe y quiere marcas.