Crónica | Cerca de doscientos gestores gallegos festejaron ayer a su patrón San Cayetano El Colegio de Gestores Administrativos organizó, como cada seis años, los actos conmemorativos que consistieron en una misa, una recepción y un almuerzo
23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ugo es cada seis años la ciudad anfitriona de la fiesta que celebran los gestores administrativos gallegos con motivo de su patrón, San Cayetano. Ayer volvió a ejercer como tal y los profesionales lucenses organizaron actos por todo lo alto para sus compañeros de otras provincias. La jornada comenzó con una misa en la capilla de los Franciscanos, donde se encuentra una imagen del patrón y prosiguió con una multitudinaria recepción en el salón de plenos del concello. Hubo gente que se tuvo que quedar fuera porque la capacidad de la noble sala quedó desbordaba por los cerca de doscientos gestores y sus acompañantes. Compañerismo Y, como en todo acto que se precie, no faltaron los discursos. Dio primeramente la bienvenida el alcalde, en un discurso en el que recordó las características específicas de los gestores, sus relaciones con las distintas administraciones y en el destacó el entendimiento y el compañerismo de los profesionales. No podía ser menos y López Orozco recordó que la reunión se celebra en San Froilán. Aclaró que las fiestas ya habían acabado oficialmente el día 12, pero que continuaban con una de sus manifestaciones más características, las casetas del pulpo. Si Orozco derrochó en su discurso palabras de acogida y de promoción de la ciudad, no se quedó atrás Núñez Torrón, quien aprovechó para loar las fiestas y su programa. García Leira, en la comida El presidente tuvo palabras de recuerdo para Luis Iglesias, un miembro del colectivo, que ya falleció y que fue presidente muchos años. También aprovechó para informar a sus compañeros que esperaban contar en la comida con la presencia del presidente del Parlamento, José María García Leira, gestor de profesión, que se encontraba en el congreso del PP en Santiago y quien había comunicado personalmente por teléfono horas antes, que en cuanto pudiera liberarse de sus obligaciones viajaría a Lugo en compañía de su esposa para incorporarse a la fiesta. Intervinieron también el presidente gallego, Andrés García Yáñez y el del Consejo General del Colegio de Gestores Administrativos de España, Miguel Puigserver. El primero destacó que la de este colectivo es la profesión liberal más antigua y la dató en el año 480. El colectivo entregó al alcalde una placa conmemorativa y en los bancos del público dos señoras de edad se preguntaban con qué correspondería el Ayuntamiento de Lugo a ese gesto. Una de ellas estaba casi convencida y así se lo hizo saber a su interlocutora que en la ciudad eran típicos unos cestos de madera «monísimos» y que posiblemente el obsequio fuera alguno de ellos. Esperemos que la señora no se sintiera decepcionada si la contrapartida fue finalmente una de esas insignias de la muralla que tanto le gusta regalar al alcalde. Posiblemente si la mujer supiera que era la misma que le entregó a los hijos de los duques de Lugo, Froilán y Victoria Federica, en su última visita a la ciudad, posiblemente se sintiera encantada. Los invitados Y, es que en el salón de plenos ayer había gente muy elegante, sin desmerecer nada de las bodas que habitualmente se ofician allí. Los gestores salieron de la casa consistorial hasta el restaurante La Fortaleza para disfrutar de un almuerzo de confraternidad. Entre los invitados figuraban los presidentes de Toledo, Madrid y el País Vasco. Entre los platos del menú de la fiesta figuraba el pulpo, o al menos el presidente del colectivo lucense así lo anunció en su discurso en el que aprovechó para explicarles a sus compañeros de profesión la tradición lucense de las casetas del pulpo. Tanto Núñez Torrón como el alcalde, que tenían constancia de que el presidente del consejo no guardaba buen recuerdo de Lugo por un problema estomacal de su última visita a la capital, hicieron votos para que en esta ocasión pudiera disfrutar del cefalópodo sin ninguna restricción. Al presidente del Parlamento lo esperaban para el almuerzo. Anunció que posiblemente llegaría un poco tarde.