Alfonso Prada, propietario de las fábricas de Cerámicas Arias en Monforte, Ponferrada y Guitiriz desde diciembre del 2003, se pronunció ayer públicamente sobre la continuidad de la fábrica de O Castelo. «Lo último que querría es la quiebra, de eso no me gusta ni oír hablar», declaró el empresario, que admitió que se han mantenido contactos con vistas a la venta de la fábrica. «Nos han pedido costos y se ha valorado la posibilidad de entrar en una operación. No hay una oferta sobre la mesa, pero estamos abiertos a cualquier posibilidad». Una de ellas, según confirmó, sería la venta de la fábrica a una cooperativa formada por un grupo de trabajadores. «Es difícil con treinta personas, pero si la constituyen ocho o diez, y se implican las administraciones, el momento de la construcción no es el peor». Inversiones asumibles Alfonso Prada no descartó ninguna opción, incluso la de seguir adelante con la fábrica en el supuesto de que el juez de Ponferrada anule finalmente la intervención de las cuentas de la empresa. «Si se levanta el embargo y recuperamos el dinero las inversiones son perfectamente asumibles», afirmó. Aunque el empresario no da la batalla por perdida, reconoce que la decisión judicial ha puesto muy difícil la supervivencia de las fábricas de Monforte y Guitiriz, lastradas por las deudas que se acumulan desde la gestión anterior. En todo caso, dijo, «si todo saliese mal cualquier salida que suponga la continuidad de la fábrica y de los puestos de trabajo va a contar con nuestro apoyo». Por último, el empresario puntualizó, en respuesta a UGT, que sobre las fincas de la cerámica O Castelo no pesa ningún embargo.