FÚTBOL / CELTA
06 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Nadie, ni el propio Víctor Fernández, podría imaginar hace poco más de 48 horas que podría contar con toda su plantilla en la cita de esta tarde ante el Málaga. La alineación que pudo configurar ante el Valencia iba ligada a la visita la ciudad andaluza. Sus planes se han visto trastocados, aunque para bien. El pasado jueves en Balaídos quedó claro que tres futbolistas estaban acusando el cansancio de este apretado calendario: Luccin, Giovanella y Edú. Para fortuna del técnico celeste la solución no le apareció de sus distintos dibujos tácticos posibles, sino de una inesperada vuelta de Mostovoi y Karpin. Con la vuelta de los rusos, al estar sancionados y no poder jugar con su país, el once vigués podrá ser el de gala y además con la garantía de encontrar a dos jugadores que sólo han disputado uno de los últimos tres partidos, el de Riazor. Esas dos bazas inesperadas modificarán lo que, en principio, parecía la alineación casi segura del francés Maurice. La sorpresa ha provocado también cambios en el Málaga donde de jugar con dos delanteros, Peiró pasará a hacerlo sólo con uno, el panameño Dely Valdés. Las dudas del cuadro vigués se centran en saber que pasará con Boban, que pensaba en volver a ser titular, y si su presencia es posible como recambio de un exprimido Giovanella. Esa duda vuelve a estar en función de que los celestes juegan un nuevo encuentro a 48 horas vista en Lemona (Copa del Rey). Los célticos llevan seis jornadas de Liga y se mantienen invictos. Esa condición les permite infundir mucho respeto a sus rivales y es de esperar que el Málaga salga temeroso ante la calidad de su rival. Si a esto se une que los andaluces pasan por momentos de crisis parece la jornada apropiada para que el conjunto olívico se reencuentre con la victoria.