Más allá del yogur: siete alimentos altos en probióticos y por qué debes tomarlos

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Los alimentos fermentados como el kimchi y el yogur son ricos en probióticos.
Los alimentos fermentados como el kimchi y el yogur son ricos en probióticos.

Consumir probióticos es una buena forma de mantener nuestra microbiota saludable y protegida

16 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los probióticos son cada vez más populares. A medida que vamos aprendiendo más y más sobre la microbiota y su influencia en nuestra salud y nuestro bienestar, la necesidad de mantenerla sana se hace cada vez más evidente. Un patrón dietético deficiente puede llevarnos a una disbiosis, es decir, un desequilibrio o alteración en la microbiota que pone en riesgo la salud y nos expone a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas. 

Aquí es donde entran los probióticos, las bacterias «buenas» que balancean el ecosistema de nuestros intestinos, y, por supuesto, el alimento estrella en este sentido es el yogur, preferentemente natural y sin endulzar. Se trata de una de las formas más simples y eficaces de incorporar estos probióticos al organismo a través de la dieta. Pero no a todo el mundo le gusta el yogur y, además, es bueno variar para que tomarlo no nos aburra. Afortunadamente, las opciones son varias cuando se trata de integrar los probióticos a nuestra alimentación. Pero antes, veamos por qué son tan importantes.

¿Qué son, exactamente, los probióticos?

Según explica la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (Semipyp), un probiótico es un microorganismo vivo que, cuando se administra en cantidades adecuadas, confiere un beneficio a la salud del consumidor. En este sentido, las cantidades adecuadas suelen ser elevadas, en el orden de los 100 a 1.000 millones de células por dosis, para que se pueda hablar de estos efectos beneficiosos.

«Ahora se le está dando muchísima importancia a la flora intestinal, microbiota, o microflora. Es el ecosistema microbial que coloniza el tracto gastrointestinal, es decir, las bacterias que tenemos todas las personas en nuestro intestino. No son patógenas ni dañinas, es la flora que vive dentro de nosotros. Hay billones de bacterias en nuestro intestino. Entre sus funciones está extraer y recuperar la energía y los nutrientes que nos aportan los alimentos que ingerimos. Por eso es importante que esas bacterias estén en equilibrio», explica la nutricionista Fátima Branco.

Los probióticos son, entonces, microorganismos vivos, cepas particulares de bacterias que se incorporan de forma directa a la población de microbios sanos en el intestino. Puntualmente, los lactobacilos y las bifidobacterias suelen ser utilizadas como probióticos. «La razón de esto es que son probablemente los únicos, dentro de los que colonizan nuestras mucosas, que son inocuos en cualquier circunstancia y que no incluyen estirpes patógenas dentro de la especie a la que pertenecen; por ejemplo, existe una cepa de Escherichia coli con probada eficacia como probiótico, pero las cepas que habitualmente colonizan el colon, si pasan a la cavidad peritoneal o a la sangre dan lugar a procesos infecciosos graves y potencialmente mortales», detalla la Semipyp.