Probamos la técnica para quedarse dormido en dos minutos: ¿realmente funciona?

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

La técnica para dormir en dos minutos es efectiva, pero requiere de práctica.
La técnica para dormir en dos minutos es efectiva, pero requiere de práctica. La Voz de la Salud | iStock

Este truco está diseñado para poder descansar bien aun en las condiciones más extremas

10 ene 2022 . Actualizado a las 12:10 h.

Los trastornos del sueño son una de las principales preocupaciones entre la población en todo el mundo. Con el estrés del día a día y el ritmo de vida acelerado de las sociedades modernas, las dificultades a la hora de dormir surgen con frecuencia, incluso desde edades tempranas. Y, aunque a simple vista se trate de un problema específico como el insomnio, la realidad es bastante más compleja.

De hecho, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de estados Unidos (CDC), las personas que no duermen lo necesario son más propensas a padecer enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, depresión y obesidad. También aumenta la mortalidad en casos de cáncer entre pacientes con dificultades para dormir. Incluso hay estadísticas que sugieren que cuando la población duerme mal, existe una mayor prevalencia de accidentes de tráfico.

Pero, aunque respetemos las recomendaciones sobre higiene del sueño (en este artículo te damos todas las claves), quedarnos dormidos por la noche puede ser un desafío, sobre todo en momentos de tensión y estrés. En estos casos, puede ser especialmente útil la técnica de los 120 segundos.

Desarrollado por la Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, este método científico para dormirse permite conciliar el sueño en menos de dos minutos. Se trata de una serie de pasos similares a los de una meditación, que invitan al participante a concentrarse en su respiración y a relajar las distintas partes del cuerpo en preparación para el descanso. Después de tumbarse en la cama, se empieza por eliminar la tensión presente en los músculos del rostro y se avanza hacia abajo. Al final, se intenta dejar la mente en blanco y alejar los pensamientos y las preocupaciones.

Los cuatro pasos

  1. Lo primero que debemos hacer es relajar el rostro. Cerramos los ojos y respiramos lentamente. Prestamos atención al estado de nuestras facciones. ¿Tenemos el ceño fruncido? ¿Acaso hay tensión en la mandíbula? ¿Podemos relajar aún más la lengua? De lo que se trata es de ir eliminando conscientemente la tensión de cada parte del rostro.
  2. Una vez que la cara está libre de tensiones, empezamos a relajar los brazos partiendo desde los hombros. Dejamos caer los brazos como si flotásemos en una bañera. Hay que comenzar por el derecho los diestros y por el izquierdo los zurdos. Podemos probar a tensar la parte del cuerpo implicada antes de aflojarla, para lograr un máximo efecto relajante. Avanzamos por el brazo hacia abajo, hasta llegar a la mano y los dedos. Al finalizar con un lado, comenzamos con el otro.
  3. A continuación, hacemos lo mismo con las piernas, empezando desde la cadera. Muslo, pantorrilla, tobillo y pie deben quedar totalmente relajados. Tenemos que sentir que las piernas se hunden, que los músculos se «derriten» cayendo sobre el colchón.
  4. El último paso, una vez eliminada la tensión a nivel del cuerpo, es relajar la mente. El objetivo es dejarla en blanco, vaciar los pensamientos durante 10 segundos. Podemos intentarlo de distintas maneras, variando cada día hasta dar con la fórmula que nos ayude a conseguirlo. Podemos, por ejemplo, hacer una cuenta regresiva de 10 a 0, o imaginarnos flotando en una balsa en medio de un lago. Otra opción es repetir algún mantra.

Probando el método

En la época en la que fue ideado, el método se probó durante seis semanas en distintas condiciones. Los sujetos del experimento fueron pilotos de la Marina estadounidense. Desde La Voz de La Salud hemos puesto a prueba el método durante un mes para sacar nuestras propias conclusiones.