Guía sobre los psicofármacos más comunes: ¿por qué me recetan un antidepresivo contra la ansiedad?

Lois Balado Tomé
Lois Balado LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Los psicofármacos son el grupo terapéutico de medicamentos más consumidos en España, solo por detrás de los analgésicos.
Los psicofármacos son el grupo terapéutico de medicamentos más consumidos en España, solo por detrás de los analgésicos. La Voz de la Salud

Lorazepam, diazepam, alprazolam, citalopram. Damos un repaso por los medicamentos más comunes recetados contra los trastornos relacionados con la ansiedad

21 sep 2022 . Actualizado a las 14:06 h.

Como norma general, sabemos diferenciar cuándo debemos tomar un ibuprofeno y cuando un paracetamol. Es lógico, teniendo en cuenta que en el año 2021 los analgésicos fueron el grupo terapéutico de fármacos más recetado en España. Tenemos un conocimiento relativamente amplio sobre las situaciones que requieren uno u otro principio activo. Sin embargo, apenas sabemos nada sobre un tipo de medicamentos en alza en nuestras sociedades: los psicofármacos. ¿Qué sentido tiene que me receten un antidepresivo ante un trastorno de ansiedad generalizada?, ¿por qué ante dos cuadros similares se pautan tratamientos totalmente distintos? Trataremos de aclarar estas dudas que, como es lógico, responden a una razón.

Antes de nada, unos datos. El término 'psicofármaco' es muy amplio y ambiguo, un cajón de sastre en el que podríamos incluir un montón de medicamentos que nada tienen que ver entre sí. Un antiepiléptico, un hipnótico o un antipsicótico, todos ellos encajarían en ese paraguas. Lo primero es centrar el foco. Según apunta el Ministerio de Sanidad, las patologías del sistema nervioso central son las que requieren más atención farmacológica de entre todos los problemas clínicos anatómicos en España; los psicolépticos ocupan el segundo lugar en la clasificación de medicamentos dispensados por la Seguridad Social en el 2021 (un 9 % del total de las recetas), solo por detrás de los analgésicos. Si seguimos desgranando la estadística, veremos que los derivados de las benzodiazepinas —dicho de otro modo, los tranquilizantes— son el tercer grupo químico más consumido en España en el 2021; los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (llamados comúnmente antidepresivos) ocupan el undécimo lugar; e incluso hay una categoría llamada «otros antidepresivos» que se sitúan en la decimosegunda posición de este ránking, que encabezan los inhibidores de la bomba de protones (el omeprazol y demás familia).

Es decir, consultemos la estadística que consultemos (ya sea por grupo anatómico, terapéutico, farmacológico o químico), los psicofármacos siempre aparecen en las posiciones altas de la tabla y, sin embargo, sabemos poco o nada de ellos. Nos limitamos a consumirlos sin conocer sus riesgos ni sus beneficios.

Más antidepresivos, pero no más depresiones

Josep Ramon Domènech, psiquiatra y vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP) lanza un primer mensaje claro e inequívoco como respuesta a los muchos titulares que la salud mental ha acumulado en los últimos tiempos: que se receten más antidepresivos no implica que haya más diagnósticos de depresión. Puede sonar extraño, pero tiene una explicación.

«Me gustaría romper con esta idea porque a mí me fastidia cuando se dice: ''¡Ostras, se ha incrementado la venta de antidepresivos!'', y a partir de ahí se concluye que han aumentado los casos de depresión. No es así, los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina tienen una doble indicación: tienen la indicación de trastorno depresivo, pero sobre todo de trastornos de ansiedad», explica Domènech. Dicho de otra manera, fármacos tan comunes como el prozac, la sertralina, el citalopram o el escitalopram, todos ellos de la familia de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, son incluidos muchas veces en las estadísticas como tratamientos contra la depresión, pero la realidad es que muchos pacientes que los consumen a diario los utilizan ante cuadros de ansiedad, no de depresión. «Son medicamentos utilizados para el trastorno de ansiedad generalizada, que no como antidepresivo. En multitud de ocasiones se recetan no para el tratamiento de la depresión, sino para un tratamiento de ansiedad», insiste el profesional.