Sin capacidad para bloquear las distracciones: así es el TDAH

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se suele diagnosticar en la infancia, pero hay personas que llegan a la edad adulta sin saber que lo tienen.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se suele diagnosticar en la infancia, pero hay personas que llegan a la edad adulta sin saber que lo tienen. La Voz de la Salud | iStock

Si no se diagnostica a tiempo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad puede llevar a abandono escolar, cuadros depresivos y hasta abuso de sustancias

02 may 2022 . Actualizado a las 17:01 h.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un diagnóstico que solemos asociar a los niños inquietos o incluso a aquellos que son traviesos o se «portan mal». Sin embargo, se trata de un problema complejo que puede manifestarse de otras formas e incluso, en muchos casos, permanece sin ser detectado o diagnosticado hasta la edad adulta, sobre todo en aquellas personas que no presentan hiperactividad.

Qué es el TDAH

Para entender este trastorno mental y las diversas formas en que puede afectar a la calidad de vida de los pacientes, debemos partir de la base de que no existe un único trastorno por déficit de atención, sino que las manifestaciones son variadas. «El trastorno por déficit de atención e hiperactividad tiene varios tipos. Uno de ellos es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que es más frecuente en niños. En estos casos, es la hiperactividad muchas veces lo que se hace motivo de consulta. Y en las niñas se diagnostica menos, porque es más frecuente el trastorno por déficit de atención sin hiperactividad. Por lo tanto, pasa más inadvertido», explica la psiquiatra Marina Díaz Martínez, vicepresidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica.

«Los criterios clínicos del trastorno varían en ese sentido. El primero es un patrón persistente de inatención e hiperactividad e impulsividad. Entonces, puede ser un trastorno combinado si cumple los criterios de inatención e hiperactividad o impulsividad, o puede haber predominancia del déficit de atención, o puede haber presentación predominante hiperactiva e impulsiva. Estos criterios se tienen que mantener en el tiempo durante un mínimo de seis meses», detalla Díaz.

Por eso, aunque es un diagnóstico que con frecuencia se realiza durante la infancia, también son comunes los casos en los que el trastorno se descubre en la edad adulta. Sin embargo, esto no es indicativo de una menor o mayor «gravedad» de la patología en cada caso. De hecho, la mayor disrupción que inflige este trastorno en la calidad de vida de quienes lo padecen es la que se da en la esfera psicológica: al encontrar una gran dificultad para concentrarse en tareas específicas o mantener cierta organización, estas personas pueden vivir la etapa académica e incluso la vida laboral como un fracaso, experimentando la sensación de que sus esfuerzos no les dan frutos. En este sentido, el TDAH se asocia muchas veces a cuadros ansiosos y depresivos.

Síntomas

En general, los síntomas se dividen en dos grupos: aquellos relacionados con la atención y los relacionados con la hiperactividad motora y los impulsos. «Lo que solemos ver son dificultades para mantener la atención y la concentración. Hay cierta fatigabilidad en mantener la atención sostenida y de calidad. Al mismo tiempo, se distraen con mucha facilidad, les cuesta mucho bloquear o inhibir los estímulos distractorios, normalmente la capacidad de mantener una acción sostenida les cuesta. Pasan constantemente de una acción a otra y por eso también les cuesta planificar, organizar, llevar a cabo una ejecución de tareas, en función de la gravedad, más o menos complejas. Les cuesta mucho bloquear o inhibir los estímulos distractorios. Y luego, la hiperactividad, que la vemos sobre todo en niños, es la necesidad de moverse continuamente, con cierta impulsividad, sin miedo a poderse hacer daño», observa la neuróloga María José Magraner.