Mucho más profundo que la piel: así impacta la dermatitis atópica en la calidad de vida de los niños

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

La dermatitis atópica se caracteriza por picor en la piel y brotes de eczema crónicos.
La dermatitis atópica se caracteriza por picor en la piel y brotes de eczema crónicos. La Voz de la Salud | iStock

La enfermedad suele aparecer en la infancia y está asociada a síntomas de ansiedad y depresión

26 jul 2022 . Actualizado a las 14:32 h.

La dermatitis atópica, también llamada eccema, es una patología de la piel que afecta a más de un millón y medio de personas en España. Es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes y se suele dar en simultáneo con el asma, ya que ambas tienen un mecanismo común a nivel inmunológico. La dermatitis atópica, que está provocada por una reacción conocida como inflamación tipo 2, provoca picazón y enrojecimiento de la piel. Se trata de una enfermedad crónica con episodios periódicos de exacerbación.

Los riesgos que conlleva la dermatitis atópica van más allá de la piel. «La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que suele aparecer en los primeros años de vida, y se caracteriza por picor en la piel y brotes de eccema de manera crónica que se puede asociar además a otras enfermedades alérgicas como asma, rinitis, alergias alimentarias, alergia al polen», explica el dermatólogo infantil Raúl de Lucas, jefe de sección de Dermatología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz. «Es una enfermedad que produce una gran alteración en la calidad de vida porque interfiere con el sueño, con la concentración, con el aprendizaje. Y la propia inflamación hace que estos niños tengan a veces déficits de crecimiento. Es mucha inflamación, muchos brotes a lo largo del tiempo, y eso puede repercutir tanto en la salud general como en la salud mental de los pacientes y en sus familias», añade.

De hecho, varios estudios demuestran que la dermatitis atópica tiene un impacto en la calidad de vida de los niños que es comparable al de otras enfermedades crónicas como la insuficiencia renal. Un estudio publicado en British Journal of Dermatology en el 2006 incluso halló que la dermatitis atópica afectaba a la calidad de vida de los niños en mayor medida que la epilepsia o la diabetes, llegando a provocar depresión y ansiedad en los pequeños.

Además, las familias también se ven seriamente afectadas. Los padres de niños con dermatitis atópica dedican hasta 12 horas semanales al tratamiento de los síntomas de la enfermedad, que provoca una disrupción de la vida familiar en muchos casos. Según una investigación, el 36 % de los padres o cuidadores de niños con esta enfermedad presentan síntomas de ansiedad y/o depresión.

Causas de la dermatitis atópica

Aunque existen distintos factores que contribuyen a que una persona pueda desarrollar una dermatitis atópica, no hay ninguna causa única para la patología. «Hablamos de una enfermedad multifactorial. Hay una predisposición genética, de hecho, hay mutaciones en genes de proteínas estructurales de la piel que pueden producir un fallo de la barrera cutánea, haciendo que la persona sea más susceptible a este tipo de problemas. Se produce una alteración de la barrera cutánea que hace que se pierda agua a través de la piel, haciéndola áspera, y facilitando que puedan penetrar sustancias como alérgenos, irritantes o microorganismos que pueden provocar estos procesos inflamatorios. Además, existe una alteración inmunológica subyacente por un aumento de determinadas sustancias inflamatorias, que mantienen la inflamación y los brotes en el largo plazo. O sea que es una suma de esta predisposición genética, factores ambientales, cuidados, factores infecciosos y otros temas lo que da lugar a la dermatitis atópica», explica de Lucas.