Ana Fernández, oncóloga pediátrica: «El problema del cáncer en niños es que los síntomas son comunes a patologías banales de la infancia»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Ana Fernández-Teijeiro es oncóloga pediátrica y presidenta de la SEHOP.
Ana Fernández-Teijeiro es oncóloga pediátrica y presidenta de la SEHOP. La Voz de la Salud

La presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas explica los principales tipos que se dan en menores, cuáles son las líneas de investigación actuales y recalca la alta supervivencia que existe a día de hoy

13 abr 2022 . Actualizado a las 19:57 h.

La doctora Ana Fernández-Teijeiro es presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP), una de las 24 sociedades de especialidades pediátricas que conforman la Asociación Española de Pediatría (AEP). Hablamos con ella para conocer más sobre el cáncer infantil, una enfermedad que logran superar ocho de cada diez niños que la sufren. Así, indagamos cuáles son los tumores más comunes en menores, qué vías de tratamiento existen y cuáles son las líneas de investigación que hay abiertas. 

— ¿Cómo de difícil es la especialidad de oncología pediátrica desde el punto de vista emocional?

— Nosotros somos pediatras que en algún momento decidimos dedicarnos a esta subespecialidad. Quizás el momento importante es cuando uno toma esta decisión, porque ya sabe cómo trabajan otros profesionales que ya han estado en contacto con ese tipo de niños. Lo primero que uno debe preguntarse al aceptar hacer esto es si uno es capaz de convivir con ello. No porque todo sea negativo, porque no tenemos que olvidar que cada año en España se diagnostican 1.100 niños con cáncer menores de 14 años y que la supervivencia actual es del 81 %. Nosotros a parte de tener que estudiar mucho, como todos los médicos siempre a lo largo de la vida, nos tenemos que acostumbrar a tener que dar malas noticias: en el diagnóstico, de recaídas, cuando hay complicaciones...  Tenemos que acostumbrarnos a convivir con la frustración y el hecho de que hay un 20 % que no vamos a poder curar. Siempre es difícil porque uno cuando empieza, sobre todo cuando eres joven y tratas los primeros pacientes, crees que lo vas a poder curar todo. Desgraciadamente, luego vienen los disgustos. Uno se encariña con los niños aunque no quiera, y hay días muy duros.

También hay que asumir que lo que nos sucede cuando estamos trabajando aquí no lo podemos compartir con nuestras familias. No puedes llegar a casa diciendo que le has tenido que decir a una madre que desgraciadamente con su hijo no hay nada que hacer y se va a morir. Porque si tu marido se dedica a otra cosa, normalmente la medicina la va a tener muy lejana y te dirá que esas cosas no se las cuentes. Con lo cual, el entorno de apoyo en estas situaciones es el equipo con el que trabajas. Para eso también tenemos comités que nos ayudan a superar este tipo de situaciones y que no nos lo llevemos a casa. Esto sí que es importante porque nos afecta y es complicado. Hay días que se pasan mal y ahí es muy importante el apoyo que nos damos en el equipo con estas reuniones semanales, donde lo podemos hablar de una manera más tranquila. Hay que entender que en esta especialidad, nosotros los pediatras somos los médicos de los niños, los oncólogos, hematólogos, pero no podríamos hacer nada sin las enfermeras y todo el equipo multidisciplinar de especialistas que trabaja alrededor de nosotros.

— Habla de un 81 % de supervivencia en niños menores con 14 años. ¿Cómo ha evolucionado el tratamiento del cáncer infantil?

— Ha evolucionado mucho. Primero solo había la cirugía, cuando se empezaron a recoger los primeros datos en los años cincuenta, así como la radioterapia para algunos pacientes. Luego ya empezaron en los años sesenta lo que era el gran desarrollo de los protocolos de quimioterapia, y sobre todo, los de abordaje de todos los tumores combinando cirugía, quimioterapia o radioterapia, dependiendo del tipo de tumor. A partir de los años setenta se incorpora el trasplante de progenitores hematopoyéticos, que fue un avance muy importante. Y ya en las últimas décadas tenemos la incorporación de la inmunoterapia para algunos tumores, de la misma manera que en adultos. En los últimos años, también de la medicina de precisión, intentando atacar con fármacos muy sofisticados la alteración molecular, esa alteración que es la que da lugar al origen del cáncer.