Alterar los ritmos circadianos puede favorecer la aparición de un cáncer de mama agresivo

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Dormir bien mejora el sistema inmune y nos protege contra las infecciones
Dormir bien mejora el sistema inmune y nos protege contra las infecciones getty

Un nuevo estudio analiza los efectos de interrumpir el reloj biológico interno, aunque todavía son necesarias más investigaciones

04 ene 2026 . Actualizado a las 10:47 h.

Cada vez se conoce más el efecto que los ritmos circadianos ejercen sobre la salud. La evidencia más reciente la ha presentado un equipo de investigadores de la de Artes y Ciencias de la Universidad Texas A&M (Estados Unidos), que ha descubierto que la alteración de este reloj interno de 24 horas debilita las defensas inmunitarias y favorece, en base a estas conclusiones, la aparición de un cáncer de mama más agresivo.

El estudio, publicado en la revista Nature Oncogen, analizó dos grupos modelo —organismos utilizados en el laboratorio en una investigación— genéticamente modificados que desarrollan cáncer de mama agresivo. Uno vivía con un horario de día y noche normal, y el otro, con un ciclo de luz alterado que alteraba sus relojes internos.

El primero acabó desarrollando el tumor, aproximadamente, en la semana 22; mientras que el segundo, sometido a una alteración circadiano, mostró signos de cáncer casi en la semana 18. Precisamente, en este conjunto, los tumores también fueron más agresivos y presentaban una mayor probabilidad de expandirse a los pulmones, un indicador de malos resultados en pacientes con cáncer de mama.

Además, la interrupción del reloj interno de cada modelo acabó por suprimir las defensas inmunitarias, lo que creaba un entorno más propicio para la neoplasia.

«No se trataba solo de que los tumores crecieran más rápido. El sistema inmunitario se vio frenado activamente, creando condiciones más favorables para que las células cancerosas sobrevivieran y se propagaran», declaró la directora del estudio, la doctora Tapasree Roy Sarkar. La experta explicó que, además, la alteración del reloj biológico acabó por modificar también la composición del tejido mamario sano, lo que lo hacía más vulnerable al proceso oncológico.

Apagar el sistema inmune

«Observamos cambios claros en la morfología de las glándulas mamarias, el tejido productor de leche de la mama», detalló Sarkar, quien destacó el hallazgo de una molécula, el receptor B4 similar a la inmunoglobulina leucocitaria (LILRB4), que puede actuar como «interruptor de apagado» del sistema inmune.

Aunque LILRB4 ayuda a prevenir la inflamación excesiva y proteger el tejido sano en condiciones normales, los investigadores han descubierto que en el cáncer puede sobreexplotar su actividad y volverse peligroso.

«LILRB4 es como un punto de control inmunitario. Al actuar sobre LILRB4, el microambiente tumoral se volvió menos inmunosupresor, e incluso en condiciones circadianas alteradas, observamos una menor propagación del cáncer», profundizó la investigadora y responsable.

Por todo ello, la desactivación de este punto de control inmunológico permitió restaurar la capacidad del sistema inmunológico para defenderse, lo que sugiere un nuevo ángulo terapéutico para tratar cánceres de mama agresivos vinculados a alteraciones circadianas.

«El cáncer marca el tiempo. Si tu reloj interno se altera, el turno se aprovecha, pero ahora hemos encontrado una nueva forma de combatirlo», reconoció la científica. Al vincular experimentalmente las alteraciones circadianas con la progresión del cáncer de mama, el estudio abre nuevas puertas a terapias dirigidas a pacientes cuyos estilos de vida u ocupaciones los colocan en riesgo circadiano crónico.

Todo ello es de especial importancia si se tiene en cuenta que el mundo «funciona las 24 horas del día» y que hay una parte de la población que trabaja de noche o en turnos rotativos, por lo que es «fundamental» comprender el impacto de las alteraciones circadianas en el riesgo de cáncer.

«Nuestro próximo objetivo es comprender mejor cómo podemos revertir los efectos de la alteración circadiana y ayudar a mejorar la salud humana con un impacto en el mundo real», concluyó Sarkar.