¿Funcionan los fármacos para tratar la obesidad?: «Mandan al cerebro, al hipotálamo, la sensación de que estamos llenos»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

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Ozempic, cuyo principio activo es la semaglutida, se prescribe para pacientes con diabetes, pero también se ha descubierto que ayuda a adelgazar. Es uno de los que se encuentra en situación de desabastecimiento temporal

04 ene 2023 . Actualizado a las 18:57 h.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) advertía hace unos días de un aumento de la demanda de un grupo de medicamentos análogos del GLP-1 que están autorizados para mejorar el control glucémico en el tratamiento de adultos con diabetes mellitus tipo 2 que no se encuentra controlada con dieta y ejercicio. La razón no es otra que la popularización por redes sociales de que este tipo de fármaco ayuda a adelgazar. No es algo nuevo teniendo en cuenta que estos ya se utilizaban desde hace tiempo en pacientes con obesidad. Con una puntualización importante: siempre bajo el estricto control de un profesional sanitario. Pero ¿de qué fármacos estamos hablando? ¿Cómo funcionan? ¿Es el mismo el que se prescribe para los pacientes de diabetes que el que toman las personas con sobrepeso?

Fármacos disponibles en el mercado para los pacientes de obesidad

«Se han puesto muy de moda aunque llevamos estudiándolos mucho tiempo», comentaba Rafael Gómez y Blasco, experto en obesidad, hace unos días en una entrevista en La Voz de la Salud. «Son derivados de una hormona intestinal que se llama GLP-1, que a nivel natural se libera después de las comidas en la sangre y tiene una función en el control de la saciedad porque inhibe las ganas de comer. Manda al cerebro, al hipotálamo, la sensación de que estamos llenos», explica Cristóbal Morales, endocrino y miembro de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad (SEEDO).  

¿Qué relación tiene esa molécula con la obesidad? «Se descubrió que también tiene efectos en ella. Hay que tener en cuenta que la diabetes está muy relaciona con la obesidad, de hecho, podríamos decir que es la antesala a esa diabetes. Y sabíamos que esos fármacos, además de controlar la diabetes, tenían un perfil beneficioso en cuanto a pérdida de peso y seguridad cardiovascular», asegura Morales. «Estas moléculas fueron una revolución para el tratamiento de las personas con diabetes y lo están siendo también para las que viven con obesidad», añade. 

«Actualmente hay dos tipos de fármacos que se pueden utilizar en el tratamiento de la obesidad. Los análogos del receptor del GLP1, que actúan a nivel del centro cerebral controlando la sensación de hambre y saciedad; y por otro lado, el orlistat, otro medicamento aprobado hace años que actúa disminuyendo la absorción de las grasas que se ingieren. Su efecto en la pérdida de peso es menor, y sus efectos adversos difíciles de controlar, por lo que su utilización es bastante menos importante», apunta la doctora Ana de Hollanda, especialista de endocrinología y nutrición del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). 

A día de hoy en España, está aprobado para el tratamiento de la obesidad el análogo del receptor del GLP1 o liraglutida (más conocido como Saxenda), así como los que inhiben la absorción de grasas como el Xenical. La comercialización de Saxenda empezó en 2016, pero es ahora cuando se ha popularizado. Se presenta en inyecciones subcutáneas de aplicación diaria en el abdomen, parte superior del brazo o en el muslo, y su precio oscila entre los 200 y los 300 euros que deben de ser abonados por el paciente. La razón no es otra que, al no considerarse la obesidad como una enfermedad, los tratamientos que se puedan prescribir para mejorar la salud y calidad de vida de los pacientes que la sufren tampoco son cubiertos por la Seguridad Social.

Morales recalca que en todos estos años que lleva el tratamiento en el mercado no habían existido problemas de desabastecimiento: «Seis años en los cuáles, desde el punto de vista endocrino, se utilizaban de una manera muy profesionalizada. Porque si vamos a la ficha técnica y ensayos clínicos, son fármacos que van asociados a cambios en el estilo de vida, dieta y ejercicio». De hecho, si el tratamiento no se acompaña de esto último, se cae el riesgo de caer en el temido efecto rebote. «Siempre huimos de un tratamiento fuera del ámbito personalizado porque no queremos perder peso, queremos mantener ese beneficio en la salud a lo largo del tiempo». 

Para conseguir todo eso, es preciso que el tratamiento se prescriba por un médico, pero también que el seguimiento del mismo se acompañe de los profesionales necesarios. «Una persona que convive con sobrepeso u obesidad, que lleva a dieta toda su vida y no ve resultados, ve muy tentador acudir a este medicamento. Es una solución, pero realmente funciona dentro de un abordaje en salud personalizado y con expertos. No solo endocrinos, un abordaje interdisciplinar es el que marca el éxito porque sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica y recurrente y tenemos que ayudar al paciente, acompañarle y por supuesto quitarle el estigma: no padece obesidad porque quiere». 

Saxenda

Según apuntan desde la AEMPS, es un medicamento para perder peso que contiene el principio activo liraglutida. Es parecido a una hormona de origen natural, la GLP-1, que se libera en el intestino después de comer. De esta forma, el fármaco actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito ayudando a comer menos y reduciendo el peso corporal. 

Se utiliza para perder peso junto a una dieta adecuada y la realización de ejercicio físico en mayores de 18 años que cumplan con las siguientes condiciones: 

  • Un IMC de 30 o superior (obesidad)
  • Un IMC de entre 27 a 30 (sobrepeso) y problemas de salud relacionados con ese exceso de peso, como diabetes, presión arterial alta, niveles anormales de grasas en sangre o problemas respiratorios durante el sueño (apnea obstructiva del sueño). 

Al igual que todos los fármacos, tiene efectos adversos, por lo que el profesional sanitario debe valorar si los beneficios superan a estos posibles inconvenientes. Entre los más frecuentes: molestias gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea, así como cefaleas. 

El precio de cada caja ronda los 200 o 300 euros. 

Cada año mueren en el mundo 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o el sobrepeso
Cada año mueren en el mundo 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o el sobrepeso La Voz de la Salud

¿De dónde viene entonces la polémica de este tipo de tratamientos?

Aquí entra en juego otro nombre comercial: Wegovy. Un fármaco que tiene como compuesto la semaglutida y que ocupa titulares de diferentes medios de comunicación porque al parecer lo utilizan Elon Musk y otras celebridades para adelgazar. A día de hoy ese fármaco se comercializa en Estados Unidos y está previsto que llegue a nuestro país el año que viene.

«La polémica actual reside en otro análogo del GP1, semaglutide. En Europa y Estados Unidos este medicamento está aprobado para el tratamiento de la obesidad, además de la diabetes. Sin embargo, en España, la semaglutida solo está aprobado hasta el momento para el tratamiento de la diabetes tipo II bajo el nombre comercial de Ozempic. En el resto de Europa y Estados Unidos, el mismo fármaco, es decir, semaglutide para el tratamiento de la obesidad, se llama Wegovy con una dosis máxima de 2,4 mg/semana. El mismo fármaco con nombres diferentes, para indicaciones diferentes, podría llevar a cierta confusión y su uso cruzado no es recomendable», cuenta de Hollanda.

Por su parte, Morales, apunta: «A un mismo principio activo le ponen varios nombres comerciales según para quien esté indicado. Bajo mi punto de visa es un error. En diabetes le ponen un nombre, por ejemplo Victoza (liraglutida), mientras que para la obesidad le ponen otro, como Saxenda (también liraglutida). Y semaglutida, que es el nuevo semanal, el nombre comercial es Ozempic en diabetes tipo II, que es de donde viene toda la polémica y el desabastecimiento, mientras que en obesidad se llama Wegovy que ese sí lleva un año comercializado en Estados Unidos. En España la comercialización llegará en 2023 y realmente es la misma molécula que el Ozempic».

Ozempic

Ozempic contiene el principio activo de semaglutida. Según indica la ficha técnica de la AEMPS, ayuda al cuerpo a reducir el nivel de azúcar en sangre únicamente cuando este está demasiado elevado, pudiendo ayudar a prevenir una enfermedad cardíaca. 

Se utiliza para tratar a adultos a partir de los 18 años de edad con diabetes tipo II cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes: 

  • Como única medicación antidiabética cuando no puede utilizar metformina (u otro medicamento para la diabetes)
  • O con otros medicamentos para la diabetes cuando estos no son suficientes para controlar los niveles de azúcar en sangre. 

En España se utiliza desde al año 2019, pero fue aprobado por la FDA en 2017. 

Entre sus efectos adversos, molestias gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea. 

El precio de cada caja ronda los 130 euros y para los pacientes de diabetes tipo II se encuentra financiado por la Seguridad Social. 

Ozempic tiene como principio activo la semaglutida, al igual que Wegovy, el medicamento prometedor contra la obesidad que todavía no se comercializa en España. Esa es una de las razones que explican el desabastecimiento de Ozempic en nuestro país. 

¿Por qué se ha producido este desabastecimiento?

En un contexto en el que sabe que no solo ha entrado en desabastecimiento los fármacos análogos de la GLP-1 (esta es la lista de todos los medicamentos que se encuentran en situación de desabastecimiento temporal), Morales explica otra de las posibles razones: «En Estados Unidos el problema de la obesidad es muy grande, por lo que las fábricas no han sido capaces de dar respuesta a la demanda tan grande y creciente que los propios laboratorios no han sido capaces de afrontarlo». 

Los laboratorios Novo Nordisk son los responsables de la fabricación de Ozempic (semaglutida), mientras que la farmacéutica Lilly es la responsable de Trulicity (dulaglatida), otro de los medicamentos en los que la AEMPS pone el foco por desabastecimiento. «De hecho, están creando nuevas fábricas para hacer frente a este aumento de la demanda. Lilly en Carolina del Norte (Estados Unidos) y Novo Nordik en Copenhague para poder darle solución a este desabastecimiento puntual intermitente», asegura el doctor. 

Según palabras de Morales, ha existido mucha alarma social indicando «que las personas con obesidad le quitaban el tratamiento a las personas con diabetes tipo II. Y hay que decir una cosa: las personas con obesidad tienen una enfermedad y estos fármacos son con receta y prescripción médica. Se tienen que utilizar según aparece en ficha técnica. Estos pacientes se sienten discriminados porque no tienen acceso a fármacos y se les sigue tratando como de segunda. Sabemos por redes sociales que hay un uso de este tipo de fármaco para perder simplemente un kilo o dos en personas que no tienen ni obesidad ni sobrepeso y no debería de ser así». 

Diferencias que se pueden dar en el mercado según para qué patología esté indicado el tratamiento: obesidad o diabetes.
Diferencias que se pueden dar en el mercado según para qué patología esté indicado el tratamiento: obesidad o diabetes. La Voz de la Salud

Posibles soluciones a este problema 

«En los últimos meses hubo un aumento muy destacado de la demanda de Ozempic. La SEEN no cuenta con datos para hacer una declaración sobre las indicaciones de los fármacos pautados. Las AEMPS recomienda no iniciar nuevos tratamientos hasta que se restablezca el suministro», explica la doctora especialista en endocrinología y nutrición. Añade que «existen por otro lado alternativas farmacológicas financiadas para el tratamiento de la diabetes, por lo que los pacientes que utilizan Ozempic deben ponerse en contacto con su médico para que le recomiende el tratamiento alternativo más adecuado para evitar que se deteriore el control de la diabetes».

En cuanto a los pacientes de obesidad, la doctora de Hollanda recomienda no iniciar tratamiento con Ozempic para la obesidad ya que para ese fin está disponible Saxenda, si es que se requiere un tratamiento farmacológico. «En este punto hay que destacar que ningún tratamiento farmacológico para la obesidad está financiado por el Sistema Nacional de Salud. Esto podría considerarse una forma de discriminación hacia las personas que viven con obesidad. Está claro que la obesidad es una enfermedad por sí misma y que además es un factor de riesgo para muchas otras, como la diabetes, la hipertensión arterial e incluso al menos trece tipos de cáncer. Existen tratamientos efectivos y, sin embargo, no están financiados. Es probable que solo la presión de la sociedad pueda lograr un acuerdo con las autoridades sanitarias para su financiación», considera.

En cuanto al futuro para estos pacientes de obesidad, este promete ser alentador: «Llegará la aprobación de semaglutide (Wegowy) para el tratamiento de la obesidad, que consigue una pérdida de peso de 15%. Está muy cerca la aprobación de otro análogo, en este caso un análogo dual de GLP1 y GIP (cuyos nombres comerciales son Tirzepatide y Mounjaro) para la diabetes y luego para el tratamiento de la obesidad, con resultados impresionantes de pérdida de peso de 22%», confirma la endocrinóloga de la SEEN. 

El doctor Rafael Gómez y Blasco es experto en endocrinología, metabolismo y nutrición.

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Cinthya Martínez

Rafael Gómez y Blasco, médico especialista en endocrinología, metabolismo y nutrición, tiene un largo currículum ligado a la obesidad y al sobrepeso que se extiende desde nuestro país al otro lado del océano. Además de pertenecer a la junta directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), es director académico de la Federación Centroamericana y del Caribe, México, Colombia y Ecuador de obesidad y metabolismo (FECCOM) y representante para Europa de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad.

Con todo, a pesar de esta dilatada experiencia profesional, uno de los objetivos de Gómez sigue siendo idéntico al de hace treinta años: que la obesidad sea reconocida como una enfermedad.  La meta ahora parece estar un poco más cerca. 

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.