La UE se desmarca del belicismo de EE.UU. y revela que negocia con Irán
INTERNACIONAL
Piden una moratoria de los ataques a instalaciones energéticas y de agua
19 mar 2026 . Actualizado a las 23:41 h.La Unión Europea trata de buscar soluciones al conflicto en Oriente Medio. La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, confirmó este jueves que el bloque europeo mantiene el diálogo con Teherán, para tratar de buscar «diferentes soluciones» y evitar una escalada en la región. Y ese giro quedó reflejado también en los mensajes de los líderes de la UE en la cumbre europea de ayer en Bruselas, que cada vez se acercan más al «no a la guerra» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y se alejan del tono belicista de Washington.
En este contexto, la UE solicitó una moratoria de los ataques contra las instalaciones energéticas y de agua en Irán. Ese giro quedó reflejado en los mensajes de los líderes en la cumbre europea de ayer en Bruselas, que cada vez se acercan más al «no a la guerra» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y se alejan del tono belicista de Washington.
La alta representante para la Política Exterior de la UE insistió en que hay que buscar «una salida» a la espiral bélica en Oriente Medio, tras el bombardeo del mayor yacimiento de gas del mundo en Irán y la respuesta de Teherán, con la ofensiva a instalaciones energéticas de los países del Golfo. Los dirigentes europeos abordaron la situación en Oriente Próximo en un debate con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y discutieron las posibilidades de explorar vías para mejorar el estado de la región, especialmente en Líbano, Gaza e Irán.
Los Veintisiete dieron también su visto bueno a la disposición de algunos Estados miembro a contribuir en los esfuerzos para desbloquear el estrecho de Ormuz y garantizar la libertad de navegación una vez que «se den las condiciones». Así se recoge en las conclusiones del Consejo Europeo aprobado en la reunión de jefes de Gobierno y de Estado que tuvo lugar anoche en Bruselas, donde también llaman a una desescalada del conflicto en Oriente Próximo y reclaman «pleno respeto al Derecho Internacional a todas las partes», aunque sin una mención explícita a Estados Unidos e Israel.
«El Consejo Europeo celebra el refuerzo anunciado por algunos Estados miembro, incluso mediante una coordinación reforzada con los socios de la región, para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una vez se den las condiciones necesarias», señalan.
Ni una palabra sobre una posible misión a Veinsitiete para reabrir el estrecho de Ormuz, tal y como quiere Trump. A principios de esta semana, en la reunión de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Kallas ya constató «la falta de apetito» para modificar el mandato de la misión Aspides, que protege barcos en el mar Rojo de los ataques de los hutíes, una idea que el bloque descartó en apenas tres horas.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, destacó que «el sistema multilateral es un instrumento básico para proteger el Derecho Internacional», en una crítica al ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán. «Muchos actores están desafiando el orden internacional, pero no vemos alternativa. La alternativa es el caos», defendió el dirigente portugués. Guterres, por su parte, se dirigió directamente a Washington y Tel Aviv e hizo un llamamiento a «acabar esta guerra ya».
Sánchez y Merz
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el dirigente comunitario que más rotundamente se ha pronunciado en contra del conflicto en Oriente Medio, se reafirmó en esta postura. La jornada comenzó con el encuentro entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el canciller alemán, Friedrich Merz, justo cuando la relación entre ambos se había enfriado después de que Merz guardara silencio en la Casa Blanca mientras Donald Trump criticaba duramente a España por su postura en el conflicto iraní, llegando a amenazar a España con un embargo comercial. Sin embargo, las imágenes previas a la reunión mostraron un esfuerzo de ambos por pasar página, conversando a solas de forma distendida. Además, el socialista quiso zanjar la polémica ante los medios: «Tengo la mejor de las relaciones con el Gobierno alemán», afirmó Sánchez, agradeciendo a Merz que, en privado, explicara a Trump que la política comercial es competencia de la UE y no una cuestión sujeta a coacciones.
En cualquier caso, pese a la sintonía recuperada, persisten puntos de fricción: Merz sigue presionando a Madrid para que aumente su gasto en defensa hasta el 5 %, una exigencia que enmarca en la seguridad común de la OTAN. El diario Spiegel recordó ayer que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, no descarta el despliegue de las fuerzas armadas alemanas en el estrecho de Ormuz, siempre que se produzca un alto al fuego.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, también llamó a «una rápida desescalada» y aseguró que un alto el fuego es necesario para «dar una oportunidad a las negociaciones», por lo que pidió que cesen «todos los bombardeos y ataques». En ese mismo tono, el canciller alemán, Friedrich Merz, deslizó a su llegada a Bruselas la posibilidad de que la Unión Europea pueda mediar en un proceso negociador entre EE.UU., Israel e Irán. Pero antes, afirmó que «deben cesar las hostilidades» y que hace falta «un mandato internacional» para comenzar ese proceso.
Este punto también fue respaldado por el primer ministro belga, Bart de Wever, quien defendió que el bloque comunitario debe tener un papel activo en la búsqueda de una solución diplomática del conflicto. Su homólogo holandés, el recién elegido Rob Jetten, se estrenó en su primera cumbre europea subrayando que a pesar de la «brutalidad del régimen» de Teherán, «la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel no es algo de lo que formemos parte».
El primer ministro chipriota, Nikos Christodoulídis, cuyo país ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo, aseguró que Chipre «tiene algunas ideas técnicas» sobre el papel europeo en el proceso de desescalada del conflicto, que compartió con el resto de países.
Por último, el dirigente austríaco, Christian Stockel, fue otra de las voces críticas con el presidente estadounidense. Dijo que la estrategia de Trump en Irán y en materia de política exterior «es poco predecible» y subrayó que «ni Europa y ni Austria van a permitir que se les chantajee». El primer ministro esloveno, Robert Golog, llamó a acabar cuanto antes «esta guerra sin sentido».