Trump bromea sobre Pearl Harbor para explicar el ataque sorpresa a Irán: «¿Por qué no avisaron?»
INTERNACIONAL
Cinco países europeos y Japón harán los «esfuerzos apropiados» para mantener abierto el estrecho de Ormuz
20 mar 2026 . Actualizado a las 21:54 h.«Japón realmente está a la altura, a diferencia de la OTAN». Donald Trump aún no ha asumido la negativa de la comunidad internacional a sumarse a su misión naval para reabrir el estrecho de Ormuz, y así lo quiso dejar patente durante la presencia de la primera ministra de Japón, la conservadora Sanae Takaichi, en el despacho oval. El presidente de Estados Unidos puso a prueba la cordialidad y la buena fe de su invitada al bromear sobre Pearl Harbor y la Segunda Guerra Mundial, un tema sensible para el pueblo nipón por su rendición incondicional tras el lanzamiento de dos bombas atómicas en Nagasaki e Hiroshima.
A Trump no se le ocurrió otra cosa que recurrir a un paralelismo con el ataque sorpresa de la Armada imperial japonesa a la base naval estadounidense de Hawái para justificar que no informara a sus aliados de la ofensiva militar contra Irán. Ante la pregunta de un periodista japonés sobre la falta de comunicación con sus socios —con énfasis en Japón—, el republicano aludió a la importancia del sigilo para lanzar un ataque efectivo. «Queríamos sorprender ¿Quién mejor que Japón para saber de sorpresas? ¿Por qué no me preguntan por Pearl Harbor? Podríais haber avisado en Pearl Harbor», replicó el magnate en tono de broma.
Sus colaboradores respondieron con risas, mientras que la primera ministra Takaichi se mostró visiblemente incómoda; pero, a pesar de los desafortunados comentarios de Trump, se esforzó por seguir adelante con la reunión. Ella fue a Washington con los deberes hechos. La primera mujer que toma el timón de Japón decidió sumarse a la declaración de los cinco países europeos (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos) que acordaron «contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar un paso seguro a través del Estrecho» de Ormuz, aunque no detallaron qué consideran «esfuerzos apropiados» y si entre ellos se encuentran los militares. De momento, se centraron en los económicos. Además de la liberación de reservas, avanzaron «otras medidas para estabilizar los mercados de energía, incluido trabajar con ciertas naciones productoras para aumentar la producción».
La semana pasada, Donald Trump solicitó a sus socios enviar buques de guerra para escoltar a las embarcaciones que transitan esta vía marítima clave para el comercio y el petróleo. Recibió silencio y desestimación de los países de la OTAN, que no estaban dispuestos a involucrarse en el conflicto de Oriente Medio. En una nueva llamada a los aliados para que den un paso al frente, Trump reprochó severamente la falta de apoyo de sus socios de la Alianza Atlántica y aseguró que «no necesitan la ayuda de nadie» para llevar a cabo la campaña militar.
Tan solo unas horas antes de la reunión, en una declaración conjunta, los mandatarios de Japón, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos condenaron los ataques de Irán a buques comerciales y recalcaron su intención de garantizar la libertad de circulación. En el escrito no se menciona qué estrategias se implementarán ni se alude a la propuesta de la Administración Trump. La conservadora Sanae Takaichi llegaba al encuentro con la difícil encomienda de hallar soluciones expeditas al cierre del Estrecho, sin comprometer la política pacifista de su país, heredada tras la Segunda Guerra Mundial, pero complaciendo al mismo tiempo a Trump. Cabe recordar que el 90 % del suministro de gas natural de Japón proviene de Oriente Medio. Takaichi había recibido el respaldo de Trump durante su campaña el año anterior; en la reunión, la mandataria nipona afirmó que el estadounidense era la «única persona que podría llevar a la paz».