El rey emérito permanece en Abu Dabi tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán

María Eugenia Alonso MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Juan Carlos I, en una de sus últimas visitas a Sanxenxo
Juan Carlos I, en una de sus últimas visitas a Sanxenxo CAPOTILLO

El PP alinea a Sánchez con el régimen iraní: «Sin Maduro y sin los ayatolás se le vacía el grupo de WhatsApp»

02 mar 2026 . Actualizado a las 19:46 h.

La escalada de tensión en Oriente Medio ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y los posteriores ataques del régimen de los ayatolás en respuesta a países del golfo Pérsico ha devuelto el foco a Juan Carlos I, quien reside en Emiratos Árabes Unidos desde que abandonara España en agosto del 2020 acuciados por los escándalos. El rey emérito permanece «tranquilo» al igual que el resto de los 7.600 españoles que, según datos del Ministerio de Exteriores, residen en territorio emiratí y a los que la embajada española recomienda que permanezcan en su domicilio o en lugar resguardado y alejado de las ventanas «ante la posibilidad de que se sigan produciendo ataques».

El padre de Felipe VI se encuentra desde hace semanas alojado en un hotel de lujo debido a unas obras de reforma en su residencia habitual en la isla de Nurai. Por el momento, el monarca mantiene su intención de viajar a Sanxenxo el próximo 11 de marzo para participar en la primera regata de la Liga 2026 de barcos de seis metros, en la que competirá con el Bribón junto a su amigo y anfitrión en la localidad gallega, Pedro Campos, aunque dependerá en gran medida de la evolución del conflicto. En este momento el espacio aéreo del país permanece cerrado. 

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, señaló que «cualquier español, incluido el emérito, tiene, por supuesto, la atención y el apoyo de la embajada», subrayando que la legación diplomática «está a disposición de todos los españoles, sin ninguna excepción». «Serán aquellos que quieran regresar los que ayudaremos a que puedan regresar» cuando se den las circunstancias para ello, añadió posteriormente.

Este escenario coincide con el debate reactivado la pasada semana al calor de la desclasificación de los papeles del 23 F por el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, quien abrió la veda sobre su posible vuelta, a la que ni el Gobierno ni la Casa del Rey se cierran remarcando que es una decisión que dependen exclusivamente del que fuera jefe del Estado. Pero que conlleva unas exigencias que el propio don Juan Carlos conoce y a las que se resiste -cambiar su domicilio fiscal a España y no vivir en Zarzuela- lo que dificultan su regreso.

Sin información del Gobierno

El PP salió este lunes al ataque contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez al que ve alineado con el régimen de los ayatolás por haber sido el único líder europeo en condenar la «acción unilateral» de Trump e Israel contra Irán. «Se puede estar contra un régimen odioso y, a la vez, contra una intervención militar injustificada y peligrosa», apuntó en primera instancia Pedro Sánchez en redes sociales. «Sin Maduro y sin los ayatolás, se le están vaciando los grupos de Whatsapp», ironizó la vicesecretaria de Sanidad y Políticas Sociales, Carmen Fúnez, quien contrapuso la postura de Feijóo, al lado de «las democracias liberales», frente al del presidente, al que ve «atrapado con sus socios».

Como ya sucedió con Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, los populares evitaron valorar si el ataque orquestado por el presidente Trump en coordinación con Israel es una vulneración del derecho y el orden internacional. Adoptan el marco europeo expresado este domingo por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, e insisten en que la «caída de un tirano que ha protagonizado las hojas más tremendas del siglo XXI» y de «un país anclado en la edad media que pisotea la dignidad de la mujer» es algo positivo.

Desde el partido conservador evitan valorar que el Ejecutivo haya negado taxativamente el uso en el ataque contra Irán de las bases de Rota y Morón de la Frontera, quieren saber «saber si es una decisión logística de Estados Unidos o del Gobierno de España». Y lamentan que, una vez más, Moncloa no les haya contactado para detallarles su posición en política exterior o «a situaciones tensionadas como la que están viviendo en este momento en Irán».