Irán se niega a retomar la negociación nuclear bajo las amenazas de Trump

Mikel Ayestaran ESTAMBUL / COLPISA

INTERNACIONAL

Una iraní pasa por un mural en Teherán.
Una iraní pasa por un mural en Teherán. ABEDIN TAHERKENAREH | EFE

El régimen islámico avisa que está «preparado para la guerra», mientras crece el temor en la región a un conflicto a gran escala

31 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La diplomacia trabaja contra el reloj para intentar frenar el ataque de Estados Unidos contra Irán. Como en la guerra de Ucrania, Turquía se metió de lleno en su papel de mediador y acogió al ministro de Exteriores persa, Abás Araqchi, quien no se salió un milímetro del discurso oficial y defendió que las conversaciones para rebajar las tensiones deben basarse en un enfoque «justo y equitativo» y no pueden comenzar con amenazas. La república islámica se niega a volver a la mesa de diálogo en un contexto marcado por el fuerte despliegue militar estadounidense y los mensajes diarios del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, sobre la posibilidad de una ofensiva «más dura» que la de junio, cuando Israel lanzó una guerra de doce días en la que participaron los norteamericanos.

«Del mismo modo que estamos preparados para negociar, estamos preparados para la guerra», recordó Araqchi, que subrayó que «los misiles y los sistemas de defensa de Irán nunca serán objeto de ninguna negociación». Además del fin del programa de enriquecimiento de uranio y el traslado fuera del país de sus reservas actuales, Steve Witkoff, enviado de Trump, exigió a Teherán poner límites al programa de proyectiles y acabar con el apoyo a grupos aliados en países como el Líbano, Irak y Yemen.

La desconfianza de Teherán es máxima ante Trump, quien rompió de forma unilateral en el 2018 el acuerdo nuclear sellado con Barack Obama tres años antes. Las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) indicaban que el régimen cumplía lo pactado, pero el líder republicano volvió a aplicar sanciones.

Más adelante, el pasado verano, los israelíes atacaron por sorpresa cuando Teherán y Washington habían reanudado el diálogo nuclear, que desde entonces permanece en suspenso. Más que un acuerdo, Trump busca imponer sus condiciones a través de la presión a un régimen debilitado a nivel doméstico por la crisis económica y las protestas que ha silenciado con miles de muertos.

Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, comunicó por teléfono a su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, que Ankara está dispuesta a mediar para «rebajar las tensiones y resolver los problemas» entre Washington y Teherán. El dirigente reformista persa defendió que, «si la parte estadounidense busca realmente negociaciones auténticas y la vía diplomática, debe poner fin a este tipo de acciones provocadoras y generadoras de tensión y demostrar con hechos su compromiso con el camino del diálogo». 

Ronda de conversaciones

Hakan Fidan, responsable de Exteriores otomano y exjefe de Inteligencia, indicó durante su encuentro con Araqchi que «defendemos las negociaciones y la diplomacia. Mientras intentamos curar las heridas del pasado, abrir otra herida no beneficiaría a nadie». Un ataque de EE.UU. sería, a su juicio, un error que podría desestabilizar aún más la región. Turquía comparte una larga frontera con la república islámica, así como lazos comerciales importantes, y en Ankara saben de las consecuencias regionales y globales que puede acarrear una guerra a gran escala.

Además de la visita a Turquía, Araqchi mantuvo conversaciones telefónicas en los últimos días con numerosos homólogos, entre ellos los de Pakistán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí. En Doha, el emir Tamim bin Hamad al Thani llamó a Pezeshkian para abordar «los esfuerzos destinados a rebajar las tensiones y establecer la estabilidad». El pequeño reino del Golfo acoge la base norteamericana de Al Udeid, principal centro operativo del Mando Central de EE.UU. para toda la zona, que los iraníes atacaron con misiles en junio en respuesta al bombardeo ordenado por Trump contra sus plantas nucleares.

Portaviones Abraham Lincoln.
Portaviones Abraham Lincoln. US Navy | EFE

El portaviones Lincoln lidera una importante refuerzo militar en Oriente Medio 

En los últimos días, el Pentágono ha aumentado su presencia militar en las proximidades de Irán, logrando reunir lo que el presidente Trump denominó «una gran Armada» que es «incluso mayor» que la movilizada frente a Venezuela. La flota está liderada por el portaviones de propulsión nuclear Abraham Lincoln, que cuenta con un grupo de escolta compuesto por tres destructores equipados con misiles Tomahawk: el Frank E. Petersen Jr., el Spruance y el Michael Murphy. Tres aviones de suministro Osprey están estacionados en Omán —centro logístico de la Marina— para dar servicio al Lincoln, que llego el lunes al mar Arábigo, según The New York Times. Los cazas F-35 y F/A-18 del portaviones se encuentran a una distancia adecuada para lanzar un ataque a docenas de objetivos en Irán, si el inquilino de la Casa Blanca da la orden de entrar en acción. 

Estados Unidos también ha enviado al menos una docena de aviones de combate F-15E a una base aérea en Jordania para reforzar el número de aeronaves de ataque terrestres.

El Pentágono ha desplegando más sistemas de defensa aérea Patriot y THAAD para proteger a las tropas de eventuales ataques de misiles iraníes de corto y medio alcance, como los estacionados en su mayor base de Oriente Medio, Al Udeid, situada a 190 kilómetros de la frontera sur de Irán. En total entre 30.000 y 40.000 soldados estadounidenses están desplegados en la región.