Starmer consuma el deshielo con China con una visita al gigante asiático
INTERNACIONAL
Los Gobiernos de Londres y Pekín han alcanzado acuerdos turísticos, comerciales y en materia de inmigración
30 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Ante unos Estados Unidos cada vez más imprevisibles y volátiles, el Reino Unido ha decidido mirar a Oriente para buscar mercados e inversiones. El primer ministro Keir Starmer ha viajado a China para dejar atrás casi dos décadas de fricciones y tensiones, aderezadas con sospechas de espionaje, e iniciar un período de relaciones «más sofisticadas y estables».
«China es un actor vital a escala global», dijo Starmer al inicio de la reunión que este jueves mantuvo con el presidente chino, Xi Jinping, durante la cual aseguró que el acercamiento con Pekín puede ayudar a impulsar «el crecimiento y generar empleos en casa».
Por su parte, el mandatario chino hizo votos para que «los giros y vueltas» que han sufrido las relaciones bilaterales a lo largo de los últimos años queden atrás y que se inicie un período más coherente, que beneficie a ambos.
Starmer se convirtió en el primer gobernante británico en visitar China desde el 2018 y lo hizo acompañado no solo por miembros de su Gabinete, sino también por una amplia delegación empresarial integrada por directivos de firmas como HSBC, GSK, Jaguar y Land Rover.
Uno de los acuerdos que ambos Gobiernos suscribieron fue el que exime a los británicos de tener que solicitar visado para viajar al gigante asiático, siempre y cuando su estancia no se prolongue por más de 30 días.
«Como una de las potencias económicas del mundo, las empresas han estado buscando maneras de ampliar su presencia en China y vamos a facilitarles esta tarea al flexibilizar las normas de visado para viajes de corta duración», afirmó Starmer.
En el 2024, unos 620.000 británicos viajaron a China por negocios o turismo, según los datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS, por sus siglas en inglés). Sin embargo, no se informó cuándo entrará en vigor la medida.
Menos aranceles y más inversión
Desde el punto de vista económico, los anuncios de la primera jornada son bastante modestos. Pekín anunció que reducirá del 10 al 5 % los aranceles al whisky escocés, lo que podría reportar al sector unos 250 millones de libras (288 millones de euros) en cinco años, según Downing Street.
La mayor inversión anunciada hasta el momento la realizará la farmacéutica británica AstraZeneca. La firma reveló que gastará 10.800 millones de libras (12.500 millones de euros) para ampliar sus operaciones en China.
La agenda de Starmer no se limitó a la economía. El premier arrancó de Pekín el compromiso de redoblar sus esfuerzos para evitar que sus motores fueraborda terminen en manos de las mafias que trafican con personas. El año pasado, se descubrió que más del 60 % de los motores de las embarcaciones utilizadas por las bandas que llevan a inmigrantes sin papeles a las islas británicas, a través del canal de la Mancha, eran fabricados en China.
La decisión de Starmer de buscar un acercamiento con China no ha sido bien recibida por la oposición conservadora. «Keir Starmer ha ido a Pekín a doblegarse al presidente Xi, con la esperanza de obtener algunas migajas económicas de su mesa para compensar su catastrófica gestión de la economía, y para lograrlo está sacrificando nuestra seguridad nacional», denunció el diputado tory Chris Philp.
Londres sigue considerando a Pekín una «amenaza sistémica». No obstante, vistos los sobresaltos que vienen produciéndose desde el regreso del republicano Donald Trump a la Casa Blanca, desde Downing Street se ha buscado mejorar los vínculos con China, pero sin bajar la guardia.