Trump, primer presidente de EE.UU. en ser sometido a dos «impeachment»

El Congreso abre el segundo juicio político contra él por el asalto a su sede

El congresista Steny Hoyer accede al Congreso entre miembros de la Guardia Nacional tumbados en el suelo
El congresista Steny Hoyer accede al Congreso entre miembros de la Guardia Nacional tumbados en el suelo

Nueva York / e. la voz

Donald Trump acaba sus últimos días de mandato como el primer presidente de la historia de Estados Unidos en ser sometido a dos juicios políticos, el conocido como impeachment. El constructor neoyorquino está acusado de encender la mecha sobre sus fieles radicalizados con el combustible de cuatro años de retórica bélica que acabaron con el asalto al Capitolio.

Una semana después de la revuelta, que se saldó con cinco muertos, la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes y un puñado de republicanos votaron a favor de imputar a Trump por «incitar a la insurrección» con el objetivo de paralizar la certificación de la victoria de Joe Biden. Consiguieron 232 votos, cuando el límite de los necesarios para sacar adelante el proceso era de 217. El edificio del Congreso amaneció blindado y tomado por cientos de soldados de la Guardia Nacional. Una imagen nunca vista en Washington.

El debate previo a la votación estuvo cargado de discursos centrados en la crisis constitucional provocada por un presidente a la deriva que no acepta la derrota electoral. «Se tiene que ir. Es un claro peligro para la nación», sentenció en la apertura de la sesión Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara Baja. Los republicanos desplegaron una condena casi unánime al asalto, distanciándose por primera vez de Trump, pero la mayoría se mostró en contra del impeachment.

«El presidente es responsable del ataque», concluyó Kevin McCarthy, líder de la minoría republicana, quien hizo autocrítica por defender las mentiras de Trump sobre el fraude electoral, aunque calificó de «error» abrir un proceso con tan poco tiempo.

Comunicado de Trump

Mientras arreciaban los reproches de los suyos, Trump emitió un comunicado donde instó a evitar la violencia y el vandalismo ante posibles revueltas en los días previos a la toma de posesión de Biden del 20 de enero. «Pido a TODOS los estadounidenses que ayuden a aliviar las tensiones y calmar los ánimos», escribió el mandatario sin una referencia expresa a sus discípulos.

El inicial shock y la posterior ira de los legisladores por el ataque vivido en sus propias carnes ha acabado por romper cuatro años de apoyo republicano sin fisuras. Sin embargo, el líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, no está dispuesto a celebrar el juicio antes de que Trump deje el cargo. Así se lo comunicó al líder de la minoría demócrata Charles E. Schumer.

La noticia acabó con las ilusiones demócratas alimentadas la víspera cuando su entorno filtró al diario The New York Times que apoyaba el impeachment contra Trump, sin determinar el sentido de su voto, como una vía para purgar al partido de su influencia. La todavía improbable condena implicaría su inhabilitación para ocupar un cargo público. Esto abrió las compuertas del partido.

Votos republicanos

La número tres en la Cámara Baja, Liz Cheney, hija de Dick Cheney, vicepresidente con George W. Bush, anunció su voto a favor. «Nunca ha habido una traición más grande», declaró Cheney. Fue seguida por otros seis republicanos. Entre el resto de los conservadores, están los que siguen fieles al presidente saliente, como el texano Ted Cruz y el radical Josh Hawley; y los que son rehenes de sus votantes trumpistas y temen posibles amenazas, después de escuchar a la turba pedir la cabeza del vicepresidente, Mike Pence.

El Ejército de Estados Unidos proclama su lealtad al presidente electo y condena el asalto a las Cámaras

El Estado Mayor Conjunto de EE.UU., que reúne a los principales generales del Ejército, ha condenado el asalto violento al Capitolio por parte de seguidores del presidente saliente, Donald Trump, en el que fallecieron cinco personas, y reconoció que el próximo 20 de enero el demócrata Joe Biden se convertirá en el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del país.

«El 20 de enero del 2021, de acuerdo con la Constitución, confirmado por los estados y los tribunales y certificado por el Congreso, el presidente electo, Joe Biden, tomará posesión y se convertirá en nuestro 46 comandante en jefe», señalaron los generales en un memorando citado por medios locales que recoge la agencia Efe.

La declaración se conoció casi una semana después de que seguidores del mandatario republicano irrumpieran en el emblemático complejo del legislativo estadounidense. El asalto ocurrió cuando los legisladores procedían a certificar la victoria electoral de Biden que Trump ha cuestionado al denunciar, sin presentar pruebas, que fue víctima de un fraude en los comicios de noviembre pasado.

Asalto al Estado de derecho

El mando militar considera además que los hechos del pasado 6 de enero constituyen «un asalto directo al Congreso de Estados Unidos, al edificio del Capitolio y al proceso constitucional» de Estados Unidos.

«Apoyamos y defendemos la Constitución. Cualquier acto que perturbe el proceso constitucional no solo va contra nuestras tradiciones, valores y juramento, sino también en contra de la ley», reza el documento.

Los integrantes del Estado Mayor indicaron que lo sucedido n el Capitolio es «incompatible con el Estado de derecho» y subrayaron que apoyan y defienden la Constitución. «Como funcionarios públicos, debemos encarnar los valores e ideales de la nación», agregaron, y llamaron a los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Armadas a estar preparados, mantener la vista al frente y permanecer concentrados en su misión.

Riesgo de «protestas armadas»

El FBI alertó el pasado lunes en un boletín interno sobre la amenaza de «protestas armadas» en todo el país a partir del sábado, de un «levantamiento» a nivel nacional y de un nuevo intento de asalto al Capitolio desde el domingo y hasta la toma de posesión de Biden el próximo día 20.

De cara a la ceremonia en la que el demócrata asumirá su cargo, Washington se reforzará con más de 10.000 miembros de la Guardia Nacional para garantizar la seguridad.

El fiscal del caso del Capitolio prevé acusar a varios centenares de asaltantes

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha acusado formalmente a más de 70 personas, pero espera que la cifra suba a «varios centenares», por el ataque «sin precedentes» del pasado 6 de enero al Capitolio por parte de una turba de seguidores del presidente Donald Trump.

«Estamos apuntando a cargos significativos de sedición y conspiración», dijo en una rueda de prensa Michael Sherwin, fiscal federal interino en el distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, al resaltar la gravedad de la caótica jornada ocurrida el día 6, que dejó cinco personas fallecidas, entre ellas un policía que custodiaba el recinto.

Sherwin aseguró que ya han abierto más de 170 investigaciones contra individuos que han sido identificados como posibles responsables de «delitos dentro y fuera del Capitolio», y dijo que la gama de casos y conductas delictivas que están analizando «es realmente alucinante». «La magnitud de esta investigación va a requerir mucho trabajo y esfuerzo. No se va a resolver de la noche a la mañana o en las próximas horas, va a tomar mucho tiempo», agregó.

Equipo de fiscales

El fiscal interino puntualizó que «este es solo el comienzo» al detallar que empezarán por presentar los cargos más simples y que después, mediante denuncias penales, buscarán arrestar a personas en diferentes puntos del país. En concreto, apuntó que han conformado un equipo de fiscales que se encargará de trabajar en los cargos de sedición y conspiración «relacionados con los actos más atroces que ocurrieron en el Capitolio», donde seguidores de Trump irrumpieron mientras los legisladores procedían a certificar la victoria electoral del demócrata Joe Biden. Los cargos de sedición, sostuvo, pueden acarrear una pena de hasta 20 años de cárcel.

Por su parte, el jefe de la oficina en Washington del FBI, Steven D’Antuono, aseguró que «la brutalidad que el pueblo estadounidense vio conmocionado e incrédulo» el 6 de enero «no será tolerada por el FBI». «Los hombres y mujeres del FBI no dejarán piedra sin remover en esta investigación», agregó D’Antuono, al apuntar que en seis días han abierto más de 160 expedientes y que solo es «la punta del iceberg». También anunció una recompensa de 50.000 dólares por información que permita identificar a los responsables del ataque.

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