Miles de libios huyen de la batalla por la decisiva Trípoli

mikel ayestaran JERUSALÉN / COLPISA

INTERNACIONAL

Un miembro de las fuerzas de Misrata, en Trípoli
Un miembro de las fuerzas de Misrata, en Trípoli HANI AMARA | Reuters

Los ataques obligan a cerrar el único aeropuerto y la ONU sopesa suspender la conferencia del día 15

09 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Las armas hablan y los civiles huyen de Trípoli. Se escuchan explosiones, de momento alejadas del centro, donde «las calles están vacías, no hay casi ni colas ante las gasolineras, pero a diferencia del cierre general del domingo, algunas tiendas, bancos, cafeterías y escuelas están abiertos», relata la investigadora Hala Bugaighis, directora del Jusoor Center for Studies and Development, desde la capital de Libia, en el punto de mira de las tropas del mariscal rebelde Jalifa Haftar desde el jueves.

Los combates se intensificaron al sur de la ciudad y el Ministerio de Sanidad cifró en 35 las personas muertas y en más 40 las heridas. La agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) expresó su «preocupación» por las más de 2.800 personas que han tenido que dejar sus hogares debido a la intensidad de una lucha que, por el momento, se concentra en el sur de la localidad. Acnur pidió a los beligerantes «garantizar la seguridad de todos los civiles» así como un acceso humanitario «permanente» en una jornada en la que, debido a la gravedad de la situación, informó de que sopesa suspender la conferencia nacional prevista para el día 15 para buscar una hoja de ruta entre las dos partes en conflicto.

«Está claro que la parte que logre dominar a todos los grupos armados de Trípoli tendrá el control del país, pero no creo que esta sea la última de todas las batallas que nos esperan. Trípoli no es Bengasi, el poder y el dinero están aquí y convierten esta lucha en una lucha existencial», apunta Bugaighis.

La ONU respalda al débil Gobierno de Acuerdo Nacional, del primer ministro Fayez Serraj, que militarmente depende de una amalgama de milicias entre las que destacan las de Misrata y Zawiya para la defensa de la capital.

«La parte que logre dominar a todos los grupos armados de Trípoli tendrá el control del país»

Haftar, excoronel del régimen de Muamar Gadafi que en la década los ochenta fue reclutado por la CIA y devino en su principal opositor en el exilio, está al frente del autodenominado Ejército Nacional Libio y por primera vez desde el inicio de la ofensiva empleó la aviación. Uno de sus cazas atacó el aeropuerto de Mitiga, el único operativo en la capital, cuando había aviones con pasajeros en la pista. Fuentes militares citadas por el canal Al-Ahrar informaron de que esos ataques se dirigieron al perímetro y no a las instalaciones. Las autoridades de Trípoli decretaron su cierre y suspendieron todos los vuelos.

«Este bombardeo es toda una señal porque Haftar sabe que quien controle el aire tiene esta guerra ganada», piensa el analista libio Mohamed Elganga, quien recuerda que el mariscal cuenta con el respaldo militar de Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, frente a los Hermanos Musulmanes, apoyados por Catar y Turquía.