El jefe del espionaje denuncia un complot en su despedida


BERLÍN / E. LA VOZ

Mientras la canciller alemana intenta marcar el ritmo de su retirada en medio de la carrera por su sucesión y de las incógnitas que mantienen en vilo al país y al continente, su Ejecutivo jubilaba ayer por anticipado al controvertido exjefe de los servicios secretos de interior. Precisamente la connivencia de Hans-Georg Maassen con la ultraderecha estuvo a punto de hacer saltar por los aires la gran coalición que dirige Alemania el pasado mes de septiembre. Era la segunda gran brecha de conservadores y socialdemócratas desde que su alianza vio la luz en marzo y terminó de reflejar la debilidad de Angela Merkel y del bipartidismo germano, que quedó en evidencia con los varapalos a los dos principales partidos en los comicios regionales celebrados en Baviera y Hesse.

Maassen, de 55 años, se encontraba en funciones a la espera de un nuevo cargo, después de haber minimizado la ola de protestas xenófobas desatadas a finales de agosto en el este de Alemania y contradecir a la propia canciller, al negar que hubiera habido «cacerías de extranjeros».

Polémica petición

El SPD exigió entonces la dimisión del director de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, como se conoce a la inteligencia germana de interior. Pero Horst Seehofer, líder de la CSU bávara y titular de Interior, amenazó con abandonar el Ejecutivo si no se le ofrecía a Maassen un puesto en su ministerio. El socio más a la derecha de Merkel había lanzado un órdago similar en junio para exigir a la mandataria que expulsara a los refugiados en la frontera.

Tras la avalancha de críticas por parte de la sociedad y la oposición contra una maniobra que escondía un ascenso para el exjefe de espionaje, los líderes de los tres partidos de Gobierno acordaron darle un puesto de asesor, aunque sin subirle el sueldo.

No contento con ello, en el manuscrito de su discurso de despedida enviado a sus colegas y filtrado por varios medios alemanes, Maassen denuncia un complot orquestado por sectores del SPD, a los que calificó de «ultraizquierdistas» radicales. Asimismo, el funcionario se reafirma en sus declaraciones sobre la ola de xenofobia y se autodefine como «crítico de una política de migración ingenua y de izquierda».

Seehofer notificó el despido

La decisión de retirarle definitivamente fue comunicada por su jefe directo, Seehofer, quien considera que «ya no es posible mantener la cooperación con Maassen en un ambiente de confianza, debido a sus formulaciones inaceptables». «Se ha superado una frontera», subrayó el ministro en alusión al discurso, que supone un ataque contra uno de los socios de coalición y una injerencia en el ámbito migratorio, responsabilidad de Seehofer.

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