Cambrigde Analytica, donde solo importa el poder y el dinero

La compañía ha puesto contra las cuerdas a Facebook

Las oficinas de Cambridge Analytica en Londres
Las oficinas de Cambridge Analytica en Londres

redacción / la voz

Una cámara oculta de Channel 4 resume en apenas unos segundos la esencia de Cambridge Analytica (CA), la firma que ha puesto contra las cuerdas a Facebook. Lo más importante es el poder. Y para conseguirlo, es imprescindible el dinero. Mucho dinero. En enero del 2018, haciéndose pasar por un emisario de Sri Lanka, el reportero del canal televisivo se sienta ante Alexander Nix, el director ejecutivo de la empresa, y Mark Turnbull, su número 2. Los dos ejecutivos repasan su lista de éxitos: la campaña del «leave» en el brexit, Trump, las elecciones de la India, Nigeria, Argentina, Kenia... Y desgranan alguna de las claves de sus éxitos, que se reducen fundamentalmente a dos: las noticias falsas y el descrédito de sus rivales. «A veces, si no se encuentra nada, basta con crear pruebas falsas. Las ucranianas son guapísimas», explica Nix sobre el uso de la prostitución y los sobornos para desprestigiar a los adversarios políticos.

Alexander Nix tiene una larga experiencia en comportamientos que bordean varias líneas rojas. A sus 42 años, este hombre nacido en el multirracial Notting Hill se codea con la élite política británica desde su infancia. Estudió en el elitista colegio de Eton, por cuyas aulas pasa lo más granado de la nobleza y el empresariado británico. Trabajó como analista financiero en México y desde el 2003 se incorporó a SCL, la matriz de la que dependía Cambridge Analytica. Esta empresa entró en escena al comprar un modelo de análisis de datos que dos profesores de la universidad del mismo nombre habían desarrollado y cuya utilidad para el uso en el campo de las acciones políticas pronto adivinaron Nix y sus colaboradores más cercanos.

Explotando los contactos de Nix y los conocimientos en los nuevos sistemas de segmentación de mercados y el análisis de datos, consiguió una elevada cartera de clientes. Poco importaba la ideología. Así, en el caso del Reino Unido, empezaron apostando por los liberales hasta su desplome. Luego vendieron su método al ultra Nigel Farage y, según la prensa inglesa, en los últimos meses se han convertido en el sostén de los conservadores de Theresa May, aunque esta lo negó ayer. «Se dirigieron al anterior Gobierno. Nosotros no les hemos contratado», aseguró un portavoz de Downing Street ayer por la tarde.

Cambios de caballo

Tampoco en Estados Unidos tuvieron escrúpulos en cambiar de caballo hasta tres veces Nix y sus socios. Robert Mercer, el principal financiador de CA, les llevó hasta las filas de Ted Cruz, al que simultanearon en las primarias republicanas con otro reputado representante del sector más derechista del partido, Ben Carson. Cuando Carson y Cruz se quedaron sin opciones, acudieron raudos a ponerse al servicio de Donald Trump. Jared Kushner, el marido de Ivanka, les abrió las puertas del magnate tras un primer intento con Corey Lewandowsky, uno de los miembros del gabinete del neoyorquino, donde ya trabajaba Steve Bannon.

Ahora, con Alexander Nix destituido desde que el escándalo internacional se disparó el pasado martes, el futuro de Cambridge Analytica es más incierto aún que el de Facebook.

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