La falta de acuerdos de la UE sobre refugiados agrava aún más su situación interna
20 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.A la canciller federal, Angela Merkel, se le acaba el tiempo. El aplazamiento hasta principios de marzo de la cumbre de la UE para resolver la crisis de los refugiados supone un serio revés para la líder alemana, cada vez más aislada con su generosa postura para acoger a los peticionarios de asilo y con una creciente oposición en su propio país e incluso entre sus correligionarios. Merkel ha puesto toda su esperanza en Turquía como país que puede estrangular el flujo de refugiados hasta secarlo incluso. Pero la ausencia de su primer ministro, Ahmet Davutoglu, en Bruselas, que se excusó por el último atentado en Ankara, no ha hecho sino dar argumentos a quienes dudan de la fiabilidad y estabilidad política de un país que domina su presidente, Recep Tayip Erdogan, y persigue intereses propios en la guerra civil de Siria.
Ante la falta de avances en la Unión Europea, el primer ministro de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer, exigió una reunión de los partidos de la coalición gubernamental en Berlín para este fin de semana. Partidario de seguir la postura de Austria o Suecia y de cerrar las fronteras, Seehofer criticó que los socios de la UE no cumplan acuerdos tomados ni respeten tratados firmados y puso en duda la apuesta por Turquía para la resolución de la crisis. «Actualmente tenemos allí una procesión a lo Mickey Mouse», dijo el líder bávaro al comentar la serie de visitas europeas que recibe Erdogan, sin que la situación cambie y mientras el flujo de migrantes continúa.
La resistencia contra Merkel crece también en sus propias filas. Un grupo de jóvenes políticos de la Unión Cristianodemócrata (CDU), entre ellos varios diputados, han convocado una reunión para «reflejar de manera crítica la política europea para los refugiados desarrollada hasta ahora», revela Spiegel Online. Entre los invitados al acto figuran los embajadores de Polonia y Hungría, países que no están dispuestos a aceptar un solo peticionario de asilo, pero también el titular de Finanzas, Wolfgang Schäuble.
Merkel necesita resolver la crisis lo más tarde a comienzos de marzo, en esa cumbre que se ha anunciado, ante las citas electorales que tiene en su propio país. El 13 de marzo celebran elecciones legislativas los estados federados de Sajonia-Anhalt, Renania-Palatinado y Baden-Württemberg y en ninguno pinta bien para su CDU. Tanto solo en el primero de esos Estados los cristianodemócratas seguirán siendo con seguridad la primera fuerza, aunque cederán votos a AfD. En Renania-Palatinado los cristianodemócratas difícilmente arrebatarán el poder a la socialdemócrata Malu Dreier. Y en Baden Württemberg, donde gobierna una coalición liderada por Los Verdes con los socialdemócratas, los ecopacifistas amenazan con convertirse en el partido más votado y superar a los conservadores en una de las regiones más ricas de Alemania.
La situación preocupa cada vez mas a la propia población alemana. El 58% de los ciudadanos son partidarios de suspender el tratado de Schengen y reintroducir los controles fronterizos, aunque ello perjudique al tráfico libre de mercancías y personas. Según el sondeo de la televisión pública, si se produjera un hipotético adelanto electoral a mañana, la Unión (CDU/CSU) de Angela Merkel obtendría el peor resultado de esta legislatura al caer hasta un 36% de posibles sufragios, un punto menos que en el sondeo anterior.
Ordenan evacuar la Jungla de Calais
La prefectura ordenó ayer evacuar la zona sur del campamento de refugiados conocido como la Jungla de Calais. Los inmigrantes tienen hasta el martes, antes de que a partir del miércoles comience una «evacuación progresiva», para ir, según recuerda Le Parisien, al centro de acogida provisional levantado en enero en la zona norte (de 1.500 plazas, con unas 300 todavía disponibles) o a centros de acogida y orientación de otras partes de Francia. Después, la prefectura advirtió de que podrá recurrir al uso de «la fuerza pública». En el campamento malviven varios miles de inmigrantes que intentan acceder al Reino Unido y la alcaldesa de Calais, la conservadora Natacha Bouchart, solicitó hace semanas su cierre ante el impacto negativo que provoca en el comercio y la población local. La medida afecta a entre 800 y 1.000 inmigrantes, según las autoridades locales, y a cerca de 2.000, según las oenegés.