El otoño más caliente de Obama

El presidente de EE.UU. regresa de sus vacaciones con una agenda repleta de retos que marcarán el tramo final de su mandato

Protesta en Berlín contra el espionaje
Protesta en Berlín contra el espionaje

El regreso a la Casa Blanca de Barack Obama después de unos días de golf salpicados de innumerables crisis en Martha's Vineyard (Massachusetts), marca el inicio de un otoño caliente para el presidente. Sobre su mesa se acumulan desafíos de carácter político, económico y social dentro y fuera de casa que marcarán la segunda parte de su segundo y último mandato.

Y con «las elecciones al Senado como gran reto», señala la analista y profesora de Ciencia política del Iona College, Jeanne Zaino; éste, subraya, afecta a todos los demás. Algunos asuntos los dejó enunciados antes del descanso veraniego. Es el caso de la reforma migratoria. Un tema clave en un país donde se estima que viven 11 millones de inmigrantes ilegales y que recientemente fue testigo de la llegada masiva de menores no acompañados -casi 60.000- desde Centroamérica por la frontera con México. Justo antes de que el Congreso echase el cierre por vacaciones, Obama advirtió que a la vuelta actuaría con o sin el apoyo del Capitolio.

Este viernes, en una comparecencia ante los medios, insistió en que el «sistema migratorio está roto y necesita ser arreglado», pero no ve al Congreso muy dispuesto a actuar hasta pasadas las elecciones del ecuador de la legislatura. Por eso reiteró su aviso. No obstante, fuentes consultadas por The New York Times, sostienen que está sopesando retrasar cualquier acción hasta después de las elecciones. Una decisión que sentaría como un jarro de agua fría entre los votantes hispanos. En julio, la Cámara de Representantes -con mayoría republicana- aprobó un proyecto de ley para facilitar recursos del Gobierno en el control fronterizo. Sin embargo, esta iniciativa tiene pocos visos de prosperar en el Senado -de mayoría demócrata- porque supondría limitar la extensión de la acción diferida, que permite regularizar a los menores que llegaron con sus padres antes del 2007. Aunque los legisladores no vuelven al trabajo hasta el 8 de septiembre, desde las filas republicanas han dejado caer que si Obama actúa unilateralmente pueden encontrarse con un nuevo cierre del Gobierno, bloqueando el presupuesto.

La desigualdad económica

Una amenaza que ha sido recibida con escepticismo en la Casa Blanca. «Sería una pena que los republicanos se involucrasen en un esfuerzo por paralizar el Gobierno», señaló el portavoz Josh Earnest. De hecho, el económico es uno de los ámbitos que más alegrías le está dando al presidente. La economía está creciendo al 4,2 % en el segundo trimestre, un ritmo mejor que lo estimado inicialmente. Un dato que destacó Obama en su última comparecencia, añadiendo que se habían creado 10 millones de empleos en los últimos cuatro años. Añadió que «hay mucho más que deberíamos estar haciendo para asegurarnos que los americanos se benefician del progreso que está habiendo».

En la agenda presidencial lleva tiempo una subida del salario mínimo federal, que pase de los 7,25 dólares (5,5 euros) a 10,10 (7,7 euros). Un proyecto que los republicanos en el Senado han tumbado una y otra vez. El senador y líder de la minoría republicana Mitch McConnell se jactaba hace unos días de haber votado en contra en 17 ocasiones. Para Zaino, lo difícil en este es cómo abordará Obama «la desigualdad económica y la estructura impositiva», que es incomprensible para los americanos de clase media. Además añade, son muchos los que no creen que sus hijos vayan a tener un mejor futuro para lograr el sueño americano.

En la política doméstica, Zaino añade otras cuestiones como los compromisos medioambientales adquiridos por el presidente. En este contexto y con las elecciones de noviembre en el horizonte, ve poco probable un entendimiento entre los dos partidos. Más allá de la fronteras internas, los desafíos en política exterior han hecho a Obama redoblar la vigilancia sobre Oriente Medio y Rusia, a la que responsabiliza de la escala de violencia en el este de Ucrania.

Tensión con Moscú

«Rusia ha violado la soberanía territorial de Ucrania deliberada y repetidamente», señaló el jueves. Mientras Obama insiste en el «aislamiento económico» de Moscú, a través de las sanciones de EE UU y la Unión Europea, el presidente Vladímir Putin ha sacado a relucir la fortaleza nuclear del país. «Rusia es una de las naciones nucleares más poderosas. Es una realidad, no sólo palabra». En el horizonte, también está el reto de acabar con los terrorismo del Estado Islámico de Irak e Israel. Un «cáncer» que Obama se ha propuesto extirpar con la ayuda de «socios en la región».

El presidente anunció que ha pedido al Secretario de Estado John Kerry que viaje a Oriente Medio para «seguir construyendo la coalición que se necesita para enfrentar esta amenaza». Los retos son harto difíciles tanto en política doméstica como en el exterior. Y en medio, toca recaudar fondos para la campaña electoral.

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