La decisión del Supremo de adelantar el fallo final sobre el caso Mediaset también coloca contra las cuerdas al Gobierno de Letta
11 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Vuelven a estremecerse los cimientos de la política italiana. Esta vez, la culpa la tiene el Tribunal Supremo, que anticipó varios meses por sorpresa el fallo final sobre la pena de inhabilitación pública del caso Mediaset.
La decisión desató el pánico en el partido de Berlusconi. Al mismo tiempo, ha vuelto a colocar contra las cuerdas al Gobierno de Letta.
Solo veinte días faltan para saber si Berlusconi será condenado o no a cinco años de inhabilitación para cargos públicos por el caso Mediaset. La sentencia se esperaba para fin de año o principios de 2014, con todo el tiempo que eso dejaba para los habituales apaños, trucos o sorpresas de la vieja Roma. Pero esta vez el Supremo se ha sobrepuesto a la tradicional lentitud de la usticia italiana.
Su decisión trascendió después de que el Corriere della Sera revelara el martes que, si la resolución se dejaba para más allá de septiembre, se activaban una serie de bizantinas implicaciones legales que demorarían la sentencia definitiva otro año más. En síntesis, en caso de condena, parte del delito para entonces caía en prescripción, como le ha pasado a la mayor parte de las imputaciones de este largo proceso por fraude fiscal
El Supremo nunca se había inquietado hasta ahora ante la prescripción de los delitos del ex primer ministro, pero algo importante ha cambiado. En Italia nada pasa porque sí y quizá esta es la señal más clara del declive del poder del mandatario
Esta rapidez nunca vista ha pillado desprevenido a Berlusconi. Aún contaba con unos meses para calcular si le convenía o no derribar el Gobierno del que forma parte para ir a unas elecciones anticipadas e intentar reforzarse antes del posible varapalo. Pero también ha sorprendido a toda la política italiana, que ahora debe rehacer su agenda en pleno verano. Hasta ahora se preveía que el endeble Ejecutivo de Letta llegara al menos hasta otoño, pero el guión ha saltado por los aires.
El PDL tomó la decisión del Supremo como una declaración de guerra «para eliminar a Berlusconi de la vida política». En coherencia con ello, pasó ayer a la acción. Según informa Efe, los partidarios de Il Cavaliere exigieron «el aplazamiento de todas las actividades del Parlamento durante tres días» para permitir al partido «reflexionar» sobre lo que ocurre. La diputada Daniela Santachè amenazó: «O se detiene el trabajo del Parlamento o el Gobierno se ha acabado». Mientras su compañero de filas Osvaldo Napoli fue más allá al asegurar que será difícil que el Gobierno siga adelante si Berlusconi es condenado.
La prensa italiana ya anticipa la posibilidad de que el PDL retire la confianza a Letta.