Redacción / La Voz

En su creciente preocupación por el destino del arsenal químico y convencional de una Siria en guerra que se desliza hacia el caos, Israel pasó ayer a la acción. Su aviación atacó un convoy con armas procedentes de Siria que iban dirigidas a Hezbolá, la milicia chií aliada de Damasco. Y anoche, el Ejército sirio denunció que cazas israelíes atacaron un centro de investigación militar en Jamraya, cerca de Damasco, matando a dos empleados muertos y dejando heridos a otros cinco. El Ejercito israelí declinó confirmar o negar cualquier operación.

«Aviones de Israel violaron nuestro espacio aéreo al amanecer [de ayer] y realizaron un ataque directo a un centro de investigaciones científicas encargado de elevar nuestro nivel de resistencia y autodefensa», refiere el mando en una nota de la agencia oficial Sana. Según el régimen de Bachar al Asad, el centro de Jamraya había sufrido ya ataques «terroristas», como se refiere a los opositores. Estos denuncian que en el centro se desarrollaron armas químicas.

Damasco asegura que los cazas entraron en el espacio aéreo sirio desde el monte Hermón, en los Altos del Golán ocupados por Israel. «Fue un acto de agresión (...) causando grandes daños materiales y la destrucción del edificio», recoge Al Yazira de la televisión siria.

El diario israelí Haaretz, citando a funcionarios de seguridad israelíes que no identifica, había informado poco antes de un ataque a un convoy ayer de madrugada en territorio sirio cerca de la frontera con el Líbano. Otras fuentes diplomáticas evitaron confirmar en qué lado de la línea se produjo.

Esas fuentes de seguridad aseguran que el convoy de varios camiones transportaba sofisticados misiles antiaéreos SA-17 de fabricación rusa, que estratégicamente suponen un «cambio de juego» por parte de Hezbolá, ya que tiene capacidad de alcanzar cazas. Haaretz señala que el convoy salió de la ciudad siria de Al Kass y tenía como destino Hermel, en el norte del Líbano. Apunta además que el ataque llevaba preparándose varios días y que poco antes el Líbano había denunciado tres violaciones de su espacio aéreo por parte de la aviación israelí.

Los ataques tienen lugar en medio de la alerta lanzada por el primer ministro Benjamín Netanyahu, ante el peligro de que el arsenal sirio caiga en manos de milicias antiisraelíes. El domingo Israel desplegó dos baterías antiaéreas de Iron Dome (cúpula de hierro) al norte del país para hacer frente a esa posible amenaza. Aunque algunos medios creen que solo se trata de una maniobra política de Netanyahu en momentos en que trata de formar una nueva coalición de Gobierno, que se le ha complicado tras el triunfo en las urnas del centroizquierda.

Exigen venganza en Alepo

En Siria la situación sigue degradándose día a día. El Ejercito Libre Sirio prometió vengar la masacre de civiles en Alepo. Hasta ayer, los rebeldes habían sacado del río Quweiq más de 80 cadáveres, en su mayoría de hombres jóvenes -aunque hay también mujeres y niños- ejecutados de un tiro en la cabeza y con las manos atadas a la espalda, según informa AFP.

El comandante rebelde Rada denunció la pasividad de la ONU y Occidente ante un conflicto que en 22 meses ha dejado más de 60.000 muertos, más de 600.000 sirios han huido del país y 2,5 millones de personas necesitan ayuda. En una reunión de donantes celebrada en Kuwait, la ONU consiguió recaudar unos 1.500 millones de dólares para asistir a los civiles sirios. Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Kuwait prometieron 300 millones cada uno.

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Israel ataca un centro militar sirio