Los indignados de EE.UU. se plantan en Washington

victoria toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Varios centenares de jóvenes inician una acampada cerca del Capitolio

08 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El movimiento de los indignados estadounidenses, Ocupemos Wall Street, ha llegado al corazón político de ese país, a su capital, Washington. Cientos de participantes recorrieron el jueves la distancia que hay entre la sede del Tesoro, equivalente estadounidense al Ministerio de Economía, y la Casa Blanca. Además, como ocurre en Nueva York en las cercanías de Wall Street, los indignados de Washington han organizado una acampada cerca del Capitolio. Y dicen que seguirán allí «hasta que se escuchen sus voces», declaró uno de los participantes. Aunque el permiso del Ayuntamiento se extiende solo hasta este domingo.

También como en Nueva York y en el resto de las ciudades adonde se ha extendido, entre los manifestantes de Washington abundan jóvenes y parados. Algunos de los participantes habían llegado desde localidades muy lejanas, incluso a cientos de kilómetros, movidos por el creciente impulso de la protesta neoyorquina. La mayoría de las pancartas reproducían los lemas que emplean los indignados de la Gran Manzana: «Somos el 99 %» y «Queremos trabajar».

Mientras la marcha transcurría por las calles de Washington, en el lugar al que se dirigían, la Casa Blanca, el presidente Obama daba una conferencia de prensa en la que le preguntaron su opinión sobre la protesta. Obama nadó entre dos aguas. Dijo «entender la frustración que sufre el pueblo estadounidense», aunque inmediatamente después aseguró que «necesitamos tener un sector financiero sólido y eficaz para que podamos crecer».

Y es que Obama se encuentra en una difícil situación ante esta protesta. Por una parte, algunos analistas consideran que podría beneficiarle de la misma forma que beneficia al Partido Republicano el movimiento Tea Party. Y es que las demandas de los indignados se sitúan ideológicamente en la izquierda. Pero el movimiento no parece dispuesto a apoyar a Obama y, si las cosas siguen así y el presidente no recibe su sostén, esto podría ocasionarle problemas muy serios para la reelección del año próximo.