«Mandela anestesió la violencia con la ilusión, pero ese efecto está pasando»
INTERNACIONAL
«Nada», responde el vilagarciano José Manuel Vidal cuando se le pregunta qué sabe un sudafricano de Galicia. «Como mucho, conocen a los jugadores de la selección». «Muy poco», es más optimista la periodista Carmen González.
«Algunos saben de España las cosas típicas: playa, sol, Andalucía, Madrid, Barcelona, paella y Fernando Torres (porque juega en la liga inglesa, que es su favorita)», comenta. «Pero cuando te preguntan de qué parte de España eres, respondes Galicia y explicas que está en el norte, lo relacionan con el País Vasco. Cuando aclaras que es en el otro extremo, en el norte de Portugal, dicen ¡ah! Y cuando tratas de buscar algo que puedan reconocer, les preguntas: ¿te gusta el fútbol? Si la respuesta es sí, dices «Deportivo La Coruña» y «Celta Vigo». Entonces, más de uno cae de la burra».
Carmen sostiene que «hasta ahora parecía que a nadie le interesaba este país. De repente todo el mundo quiere saber qué pasa. Sobre todo, las cosas malas, el desbarajuste, la mala organización, la falta de seguridad». Es de la opinión de que en Sudáfrica hay muchas oportunidades, sobre todo para los que tienen espíritu empresarial. «Hay salidas para profesionales que sepan hacer cosas útiles, como arquitectos o médicos», afirma.
Vidal es uno de estos emprendedores que se abren huecos en el país del arco iris. Lleva diez años viviendo en Sudáfrica, tras haber pasado por varios países en Europa y Oriente Medio. Actualmente reside en Ciudad del Cabo por cuestiones de trabajo. Es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, pero se dedica a la exportación y a la importación de pescado y marisco. Desde Sudáfrica exporta jurel para Mozambique y también merluza fresca para Europa.
A su juicio, las infraestructuras han avanzado mucho los últimos años y ya son modernas. También las comunicaciones lo son. La burocracia, opina, es mucho menor que en España. Además, «Ciudad del Cabo es una ciudad muy europea y cuentas con todas las comodidades y facilidades. Al ser una ciudad cosmopolita, muy internacional, te mezclas con gente diferente, ves mundo y abres tu mente. Eso en Galicia es imposible», afirma. Con todo, considera que «Sudáfrica no es un país, sino más bien un montón de gente metida en el mismo lugar».
«Su futuro lo veo un poco complicado», añade, ya que el efecto Mandela «está pasando».
El primer presidente y símbolo del país «anestesió la violencia con el perdón y la ilusión, pero este efecto está desapareciendo».