Al menos 77 personas perdieron la vida y trece permanecen desaparecidas tras el temporal que causó la mayor inundación en la historia del estado brasileño
07 abr 2010 . Actualizado a las 10:15 h.El caos y la tragedia se apoderaron ayer del estado brasileño de Río de Janeiro, en donde al menos 77 personas murieron y 13 están desaparecidas a causa de un temporal de lluvias sin precedentes que comenzó el lunes y que paralizó por completo la ciudad capital. «Nunca llovió tanto en Río de Janeiro, ni en 1966, ni en 1988, ni en ningún otro año», afirmó el gobernador Sergio Cabral al indicar que el volumen de agua que cayó entre el lunes y ayer en este estado del sudeste de Brasil en tan poco tiempo es inédito.
«Se trata de la mayor inundación en la historia de Río», agregó el gobernante regional al hacer un balance de la situación en declaraciones a la cadena de televisión Globo tras un encuentro que tuvo con el presidente brasileño, Lula da Silva.
Según Cabral, la mayoría de los muertos fueron víctimas de deslizamientos de tierras ocurridos en favelas ubicadas en áreas montañosas de la región metropolitana de Río.
En la favela Morro das Mangueiras las imágenes aéreas de la televisión mostraban ayer a gente pidiendo socorro desde las azoteas de edificios precarios de tres o cuatro pisos, que quedaron al borde de un precipicio debido a un gigantesco deslizamiento. «Esas personas están cometiendo casi un suicidio, es una irresponsabilidad que permanezcan allí», comentó a voz en grito el gobernador Cabral a Globo, que mostraba las imágenes de los residentes agitando ropa y tarros de plástico en demanda de ayuda.
El doble de la lluvia de un mes
Según los servicios meteorológicos, en el barrio de Sumaré, cercano al Corcovado, donde se erige la estatua del Cristo Redentor, símbolo de Río, las precipitaciones alcanzaron hasta 270 milímetros, el doble de lo que se registra en promedio en todo un mes de abril.
Las calles de Río están en algunas zonas completamente cubiertas de agua. «Salí del centro a las ocho de la tarde y llegué a mi casa, en bus, a las ocho de la mañana. Un trayecto que en condiciones normales hago en 40 minutos», relató una periodista. El bus en el que se trasladaba quedó bloqueado en medio de las inundaciones en el barrio de Maracaná, donde se encuentra el célebre estadio de fútbol del mismo nombre.
El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, recomendó a los habitantes evitar salir de casa y no intentar llegar al centro de la ciudad, toda vez que los principales túneles que conectan la zona norte con el sur están inundados y bloqueados por automóviles. «Todas las calles importantes de la ciudad están cortadas por inundaciones», advirtió.
Lula da Silva, que se encontraba en la ciudad para inaugurar obras en favelas, suspendió las ceremonias y criticó la construcción de viviendas en zonas de riesgo en Río, la ciudad que será sede de los Juegos Olímpicos del 2016 y que tiene un enorme desafío de infraestructura por delante. «La única cosa que podemos hacer es pedir a Dios que detenga un poco esa lluvia, que Río vuelva a la normalidad», señaló.