El primer ministro haitiano afirma que el seísmo acabó en 30 segundos con el 60% del PIB de su país
26 ene 2010 . Actualizado a las 13:23 h.Los «amigos de Haití», más de una docena de países liderados por EE.?UU. entre los que se encuentra España y que están implicados de una forma u otra en la ayuda a la isla, discutieron ayer en la ciudad canadiense de Montreal un plan para reconstruir el país y colocarlo en la vía del desarrollo en un plazo de diez años. Ingrediente esencial de dicho plan es la condonación de la deuda externa, que asciende a 1.200 millones de dólares (unos 850 millones de euros), una opción que, con los días, ha ido ganando peso dentro de la comunidad internacional.
Según la secretaria de Estado de EE.?UU., Hillary Clinton, la condonación es una «importante pieza del puzle». Según declaró, otro de los objetivos era avanzar en la organización de una gran conferencia de donantes, que se celebrará dentro de «un mes o dos», con la intención de atraer inversiones hacia la isla. «Hay un deseo tremendo de ayudar, pero tenemos que crear los mecanismos para que pueda ser eficaz y tenemos que dotar al Gobierno haitiano de la capacidad para liderar» ese esfuerzo, agregó.
La reunión contó con la participación del primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, quien fustigó la «centralización excesiva» en torno a Puerto Príncipe. Afirmó que el seísmo «en 30 segundos hizo perder a Haití el 60% de su PIB». Bellerive minimizó la importancia de una eventual cancelación de la deuda de su país e insistió, en cambio, en la importancia de las inversiones extranjeras: «No habrá renacimiento de Haití sin inversores», advirtió.
El anfitrión de la cumbre, el primer ministro canadiense Stphen Harper, indicó que Haití necesita por lo menos una década de ayuda extranjera y dinero extranjero para poder reconstruir el país. Señaló que no es exagerado decir que al mundo le esperan diez años de trabajo arduo y que un plan a tan largo plazo debía ser eficiente y justificable ante los contribuyentes. Canadá, al igual que países como Francia y diversas organizaciones no gubernamentales que participan en la reunión, también se mostró dispuesto a cancelar la deuda externa.