Los ataques coinciden con el anuncio realizado por la presidencia iraquí que fija las elecciones para el 7 de marzo
09 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cinco potentes bombas provocaron ayer la muerte de al menos 127 personas y dejaron 448 heridos en Bagdad, en la tercera ola de atentados perpetrada desde agosto pasado en la capital iraquí. Los ataques, que son los segundos más mortíferos del año, se produjeron el mismo día en que la presidencia fijó para el 7 de marzo la fecha de las segundas elecciones legislativas desde la caída del régimen de Sadam Huseín.
Los atentados con coche bomba, cuatro de ellos perpetrados por conductores kamikazes, se produjeron de forma casi simultánea sobre las 10.25 (hora local) en diversos barrios de la capital. En el de Dora, en la entrada sur de Bagdad, el suicida hizo explotar su vehículo contra una patrulla de la policía frente al Instituto de Tecnología. Los otros cuatro atentados tenían por blanco el palacio de Justicia en el barrio de Mansur, el Ministerio de Trabajo en la calle Palestina, una oficina del Ministerio del Interior en la zona de Al Nahda y el mercado Rasafi, en el centro.
«Son las mismas manos negras que se encontraban detrás de los ataques de agosto y de octubre. Los atentados llevan la marca de Al Qaida unida al partido Baaz», el antiguo partido de Sadam Huseín ahora disuelto, anunció el portavoz del comando militar en Bagdad, el general Qassem Atta.
Tras las explosiones se oyeron disparos esporádicos, seguidos por las sirenas de vehículos de emergencia, al tiempo que los helicópteros surcaban el cielo y las carreteras eran cortadas por las fuerzas de seguridad. Numerosas personas se concentraron en los lugares de los atentados, muy dañados materialmente, para ayudar a los servicios de rescate. Las explosiones elevaron densas nubes de humo, que eran visibles desde varios kilómetros de distancia.
La violencia había registrado una clara merma en Irak durante noviembre, con un balance total de 122 muertos, lo que hacía de este mes el de menos víctimas desde la invasión estadounidense de 2003. Sin embargo, el Gobierno iraquí y el Ejército estadounidense ya habían advertido de la posibilidad de un incremento de los ataques a medida que se acercase la fecha de las elecciones. Esos comicios son considerados cruciales para apuntalar la democracia y asegurar el cumplimiento del plan que prevé la retirada total de las tropas estadounidenses a finales del 2011.
La ONU, EE.?UU., la UE, Rusia, la OTAN y Siria condenaron ayer los atentados.