Los últimos años vivió en Baviera, donde era respetado y recibió la medalla de hijo ilustre en el 2005.
12 ago 2009 . Actualizado a las 11:18 h.Su avanzada edad, 90 años, no libró al ex oficial del Tercer Reich Josef Scheungraber de ser condenado ayer a cadena perpetua por la matanza de 14 civiles en la Toscana (Italia), hace 65 años, en un juicio que se perfila como el penúltimo por crímenes durante el nazismo en la Audiencia Provincial de Múnich. Mientras la Fiscalía muniquesa ultima su acusación contra John Demjanjuk, el ucraniano de 89 años extraditado a Alemania en mayo por complicidad en la muerte de 27.900 judíos, Scheungraber escuchó ayer la sentencia con el rostro impasible y entre los aplausos de los asistentes. El nonagenario, vecino de la localidad bávara de Ottobrunn, fue declarado culpable de asesinato múltiple y condenado a la máxima pena recogida en el código alemán, once meses después de la apertura del juicio y en presencia del alcalde de Cortona (Italia), Andrea Vignini, junto a familiares de las víctimas. Scheungraber ya había sido condenado a esta misma pena en el 2006 por un tribunal militar en La Spezia, en un juicio celebrado en ausencia del procesado por los mismos cargos: ser el oficial que ordenó la acción de castigo por la muerte de dos soldados alemanes, en una emboscada de partisanos, en Falzano di Cortona, en 1944. Cuatro civiles italianos fueron ejecutados y otros diez murieron al darse la orden de volar la casa donde estaban. Scheungraber era entonces jefe de compañía del escuadrón de montaña 818, con rango de alférez, y según él no fue responsable de esa acción. La defensa había pedido la libre absolución amparada en la ausencia de testigos presenciales fiables. El último de estos, un oficial de rango inferior, de 85 años, lo identificó hace unos meses como su superior en el batallón, pero no pudo declarar en el juicio al empeorar su salud. La defensa de Scheungraber argumentó falta de testigos y el procesado renunció a pronunciar una última declaración. Finalmente, la Audiencia dictó sentencia en el sentido de la emitida en su momento por la justicia italiana. El nonagenario ex nazi no fue extraditado entonces para responder ante el tribunal de La Spezia porque es ciudadano alemán. En lugar de eso, la Fiscalía de Múnich retomó el caso hasta llevar adelante un proceso que vaticina lo que puede ocurrir en el que previsiblemente se abrirá dentro de unos meses contra Demjanjuk. Hijo ilustre Scheungraber, al frente de una ebanistería y un negocio de muebles, llevó estos años una existencia tranquila, como ciudadano respetado en su ciudad de la Alta Baviera, de la que en el 2005 recibió la medalla de hijo ilustre. Era habitual en los encuentros de antiguos camaradas del Ejército, pero nadie se dedicó a investigar su pasado. El ucraniano Demjanjuk vivió durante décadas en EE.?UU., adonde llegó tras la Segunda Guerra Mundial como displaced person, término aplicado por las autoridades aliadas a los millones de desplazados. A finales de los setenta se reveló su implicación en el Holocausto y fue extraditado a Israel como presunto Iván el Terrible del campo de exterminio de Treblinka (Polonia). En 1988 fue condenado a muerte por complicidad en el asesinato de 800.000 judíos, pero el Tribunal Supremo israelí anuló la condena en 1993 al no quedar suficientemente probada su identidad y regresó a Estados Unidos.