La grave crisis económica e institucional que padece la Unión Europea enrarece las relaciones entre sus socios
22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Virgin Rails es una compañía ferroviaria británica cuyos gestores han descubierto la solución definitiva a los retrasos. En la estación de Warrington, un nudo a medio camino entre Liverpool y Manchester que enlaza las rutas entre Londres, Glasgow y Edimburgo, lucen desde la semana pasada grandes carteles que prohíben a los viajeros besarse en el andén. Los achuchones, al parecer, provocan verdaderos atascos en las plataformas de los trenes de alta velocidad.
Warrington no es el único lugar de Europa donde las muestras de cariño se consideran un problema de orden público. En los aeropuertos de varias capitales, como el de Zaventem, en Bruselas, se ha sustituido el concepto de aparcamiento exprés, donde se podía dejar el coche unos minutos frente a las terminales para despedirse tranquilamente, por el de kiss and drive: llegas, besas a tu viajero y te largas. La multa por prolongar el achuchón más de la cuenta es de 50 euros.
Una de las primeras víctimas de la oleada antiarrumacos es el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien la prensa alemana transmitió hace meses la incomodidad de la canciller Angela Merkel ante sus efusivas muestras de afecto. Sarko tiene fama de ser un incorregible besucón, y aunque París y Berlín lo desmintieron, el eje francoalemán no ha vuelto a ser el mismo desde entonces.
En su último encuentro en Múnich, Nicolas y Angela se mostraron fríos y distantes. No hubo besos, y el único contacto consistió en pedir conjuntamente a la presidencia checa otra reunión extraordinaria de líderes de la UE.
«Como no se ponían de acuerdo pero tenían que aparecer con una idea común, decidieron proponer una nueva iniciativa contra la crisis», narra un miembro del Colegio de Comisarios al mando de una de sus carteras más importantes. «Enviaron una carta a Barroso [presidente de la Comisión] y a Topolànek [primer ministro checo], que Praga recibió justo cuando Sarkozy anunciaba un plan para que los franceses compren solo coches fabricados en Francia. Eso perjudica a las fábricas checas, y Topolànek, claro, se enfadó. ''¿Quieres una cumbre? ¡Pues toma cumbre, pero contra el proteccionismo!''».
Protocolo
No andan para besos los líderes europeos, a pesar de que la UE ha celebrado media docena de reuniones de alto nivel desde que estalló la crisis, y que de aquí al verano habrá tres más. Todas cumplen una norma protocolaria que obliga al anfitrión a recibir a sus colegas uno a uno, a saludarlos, y a fotografiarse con ellos. Son apenas cinco minutos de kiss and drive institucional por país, pero como son veintisiete socios, la operación puede durar horas.
Además, la cosa se agrava porque cada uno entiende el cariño a su manera: los varones españoles no acostumbran a besarse, como hacen los italianos, que se saludan con dos besos en la mejilla. Los holandeses se dan tres, los franceses uno tan solo, y últimamente nadie besa a los checos, porque no se dejan.
¿Qué tal una directiva que nos homologue las carantoñas, y evite que medidas como las de Zaventem y Warrington creen a los europeos más problemas de los que les resuelven?
-Disculpe, agente, pero en vez de besar a la chica prefiero ayudarla con las maletas, el bebé y el carrito. Está embarazada de cinco meses, va a perder el avión y además no es mi novia.
-Lo siento, amigo. Solo kiss and drive.