La táctica de lanzar dudas sobre Occidente


Radovan Karadzic trata de convertir su juicio en un palco político involucrando a los Gobiernos occidentales con la batería de acusaciones lanzadas en su escrito de defensa, la misma táctica ya empleada en su juicio por el fallecido líder serbio Slobodan Milosevic. «Solo puedo imaginar que su defensa será política», declaró Pierre Hazan, autor de un reconocido libro sobre el TPI, al subrayar que «no puede defenderse a sí mismo a nivel judicial».

Karadzic ya empezó a preparar el terreno cuando en su primera comparecencia declaró haber llegado a un acuerdo secreto con Holbrooke en 1995 para desaparecer de la escena política. La existencia de ese acuerdo fue negada por Holbrooke.

Sin embargo, Florence Hartmann, ex portavoz de la ex fiscala Carla del Ponte, señaló que Karadzic ha dejado claro que tiene «cosas que decir» sobre las promesas hechas por los países occidentales en las negociaciones de paz. «Su familia siempre ha dicho que tiene pruebas [del pacto]», aseguró.

Según Hartmann, muchas voces afirman que Holbrooke prometió a Karadzic no entregarlo al TPI a cambio de su salida de la escena pública. Esto podría explicar cómo, pese al mandato de arresto por genocidio datado de 1995, pudo vivir libremente hasta 1997 en Pale, la capital de la autoproclamada República Serbia de Bosnia. «Los soldados de la OTAN no lo arrestaban cuando pasaba ante sus ojos para ir de su casa a su oficina», subrayó Hartmann.

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