Berlusconi pide disculpas a su mujer por coquetear con otras

María Signo CORRESPONSAL | ROMA

INTERNACIONAL

La siempre discreta Veronica Lario había exigido a su marido en una carta a un diario que le pidiese perdón porque en un programa de televisión cortejó a varias señoras

31 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando una mujer discreta y poco amiga de la prensa reacciona como Veronica Lario es que está muy enfadada. La esposa del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi envió una carta al diario La Repubblica exigiendo a su marido que se excusase públicamente por su comportamiento con ciertas damas durante una fiesta televisada, en la que no paró de cortejar a diestro y siniestro. En ese periódico, de los pocos que en Italia no son de su marido, Veronica Lario lo acusa de haber herido su dignidad: «A mi marido y al hombre público exijo públicas excusas no habiéndolas recibido privadamente». Y añade que lo hace porque su «dignidad de mujer debe constituir un ejemplo para los hijos». Ante la evidencia de una crisis conyugal aireada, a Berlusconi no le ha quedado más remedio que contestar del mismo modo: una carta a la prensa en la que pide perdón. Y declara que la dignidad de su esposa «es un bien precioso para él», aunque justifica su comportamiento como «pequeñas irresponsabilidades de carácter jocoso, autoirónico y, muchas veces, irreverente provocadas por el estrés». La gota que ha colmado la paciencia de Veronica se produjo durante una entrega de premios televisada. Los flirteos los escucharon todos: una propuesta de matrimonio a una diputada, un comentario sobre el generoso escote de una azafata y la frase «contigo iré a donde sea» dedicada a una exuberante venezolana, fueron algunas de sus «galanterías». El revuelo en Italia ha sido tal que la televisión ha cambiado los temas en sus programas de debate para tratar el intercambio de misivas. Aunque sin historias extraconyugales conocidas, Berlusconi siempre se las ha dado de «conquistador» y nunca ha ahorrado comentarios de dudoso gusto. Uno le supuso, cuando era primer ministro, una crisis diplomática con Finlandia tras asegurar que había seducido a la presidenta. Y si durante un convenio económico dijo que «la competitividad hay que tenerla con las chicas», en alusión a la «cuota rosa», declaró que «a nosotros, las señoras, sobre todo guapas, nos gustan mucho en el Parlamento». Al entonces canciller alemán Schröder le pidió: «Ahora hablemos de fútbol y de mujeres.... Tú que has tenido cuatro, ¿qué puedes decir de ellas?». También dejó de piedra al primer ministro danés Rasmussen cuando en una rueda de prensa conjunta le dijo que se lo iba a presentar a su mujer «porque es más guapo que Cacciari», el alcalde de Venecia y amigo especial de Veronica Lario. La carta de la señora Berlusconi ha llegado durante un áspero debate en Italia sobre la familia, ya que el Gobierno prepara una ley para las parejas de hecho que no gusta ni a la derecha ni a la Iglesia. Aunque pocos han querido entrar en la crisis de los Berlusconi, la ministra de Política Joven destacó la «incoherencia del ex primer ministro», mientras que la comunista Katia Belillo le espetó que «humillando a su mujer, ha humillado a todas las italianas». Veronica era una actriz mediocre cuando en 1980 conoció a un Berlusconi casado. Tras el nacimiento de tres hijos y una vez logrado el divorcio, se casaron en 1990. Durante los cinco años de Gobierno de Berlusconi, a ella sólo se vio en un acto oficial, en la visita del presidente Bush y de su mujer Laura.