El futuro hace las maletas

Alberto Magro (Texto) / Gustavo Rivas (Fotos)

INTERNACIONAL

La emigración se ceba otra vez con Portugal: en cinco años, 120.000 habitantes, la mayoría jóvenes cualificados, pusieron rumbo a países prósperos de la UE en busca de trabajo y euros

07 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Se van y no saben si volverán. Dejan atrás la tierra del fado. Han decidido seguir el camino que abrieron sus abuelos hace unas décadas, cuando los portugueses y los gallegos emigraban de la mano. Ahora van sólo ellos, mientras los gallegos vuelven. Se han dado cuenta de que sus títulos y su especialización no valen mucho en un país que sigue importando trabajadores extranjeros poco especializados, con más fuerza que maña: «Se van portugueses a España y al centro de Europa y llega gente de Ucrania, de Brasil y de las antiguas colonias», aclara el presidente del norte luso, Carlos Lage. Ese el drama. Y por eso se marchan. No huyen del Portugal pobre, sino del que carece de futuro. Porque el futuro son ellos, los jóvenes de una generación de universitarios y especialistas técnicos. «Su salida hipoteca al país», explica el presidente de los empresarios del norte luso. Sabe de sobra que lo de Portugal no es una crisis coyuntural, ni un resfriado financiero, sino un cáncer estructural de difícil curación y con consecuencias gravísimas. Al fin y al cabo, la enfermedad y la medicina están metidos en la misma maleta: la de los 27.000 chavales que emigran anualmente desde el 2001. A España, Francia y Suiza Sin ellos, sin sus cualidades y sus conocimientos, a Portugal le va a costar frenar la espantada. Y el paro, que ya alcanza a medio millón de lusos, entre los que figuran estos jóvenes cualificados, que acaban metiendo su esperanza en un hatillo de viaje. Concretamente, y según el Instituto Nacional de Estadística, el 52% de estos emigrantes de nueva hornada tienen en su currículum un título técnico o universitario. Por eso ya no se fugan a cualquier sitio. Buscan lugares con salarios más dignos que los lusos. El 65% se largan a Suiza, Francia y España, país que se ha incorporado a la lista de destinos de una república de 10 millones de habitantes, que tiene emigrados a otros 4,8 millones de compatriotas. Se fueron en las últimas décadas y, si siguen así las cosas, lo hicieron para no volver.