Un grito contra la injusticia

Paco Soto RABAT

INTERNACIONAL

ABDELHAK SENNA

Izquierdistas, un saharaui y un rifeño relataron cómo fueron detenidos y juzgados arbitrariamente y su paso por centros de tortura como Derb Moulay Cherif

23 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Rabat inició esta semana la primera sesión de audiencias públicas de antiguos represaliados del régimen de Hasán II, que fueron retransmitidas en directo por la radio y las dos cadenas públicas. Estas audiencias son las primeras que se llevan a cabo en Marruecos desde la independencia (1956) y están organizadas por la Instancia Equidad y Reconciliación (IER), un organismo creado en el 2003 a iniciativa del rey Mohamed VI para solucionar las injusticias cometidas durante los llamados años de plomo . La experiencia se extenderá a otras ciudades para escuchar los testimonios de unas 200 personas. Las seis primeras audiciones fueron protagonizadas por antiguos secuestrados y detenidos de la izquierda radical y socialista, un saharaui, un rifeño y la madre de un ex detenido político. Durante más de dos horas la sala se convirtió en un escenario a favor de la dignidad de los seres humanos. No se escucharon palabras de rencor ni de odio. Tampoco aplausos, porque así lo había solicitado el secretario general del IER, el ex preso político Driss Benzekri. Se habló de dolor, de arbitrariedad, de tortura, de jueces corruptos y cobardes... Fue un alegato contra la infamia y a favor de la justicia. El Estado, a través del IER, estudia las demandas de indemnización y reparación moral de las víctimas. Hasta ahora, de las 22.262 solicitudes presentadas, el IER ha aceptado 16.000, de las cuales el 20% son de saharauis. Venganza y arbitrariedad Ahmed Benmansour fue el primer ex preso político en intervenir. Tiene 64 años y fue víctima de una detención ilegal en marzo de 1970. Pasó por los centros de tortura de Casablanca (las terribles dependencia de Derb Moulay Cherif) y en Rabat (Dar Mokri; conoció los juicios arbitrarios y las prisiones de Kenitra y de Marraquech. Condenado a 10 años de cárcel en julio de 1971, fue liberado en diciembre de 1975 tras un indulto real. Jamal Amezian dio su testimonio sobre su familia, que sufrió una detención en un centro militar después de los levantamientos que vivió el Rif en 1958 y 1959, reprimidos por Hasán II, entonces príncipe heredero. El poder, aseguró Jamal, «se vengó» contra él y su familia, porque no pudo detener a su padre, Haj Sellay Amezian, un luchador por la independencia y en contra del despotismo monárquico. Chari el Hou, de 61 años, profesor de francés jubilado, fue detenido en 1973 después del intento de levantamiento armado en el Atlas. Fue apresado junto con 13 militantes socialistas, siete de los cuales murieron a causa de la tortura, las enfermedades y la subalimentación. Estuvo recluido en los centros secretos de Corbesse, Casablanca, Tagounite y Agdez. Fue liberado en 1977. «Nunca más» El Ghali Bara, saharaui de 62 años, fue detenido el 12 de enero de 1976 cerca de Tantan, en la frontera con el Sáhara Occidental, junto a 22 familiares, y mantenido preso en secreto hasta 1991. Primero fue trasladado al centro clandestino de Agdez y luego a Kalaat M'gouna. El ex preso relató las terribles condiciones de detención, y pidió al Estado «que haga todo lo posible para que estas cosas no se vuelvan a repetir nunca más». Rachid Manouzi, nacido en 1951, fue víctima de una detención arbitraria y del exilio. Fue secuestrado en 1970 y recluido durante tres meses en Derb Moulay Cherif, donde, dijo, «viví en un infierno dirigido por hombres sin piedad que no respetan los valores humanos». Uno de sus hermanos fue secuestrado en Túnez y se encuentra todavía en paradero desconocido. Fatima Aït-Ettajr es la madre del detenido Hasán Semalali, miembro del grupo marxista leninista Ilal Amam. Denunció la presión policial ejercida contra la familia y recordó la cobardía de algunos dirigentes políticos y religiosos que prefirieron mirar a otro lado.