Nueva oleada de explosiones en iglesias cristianas en Irak

Namir Sobhi BAGDAD

INTERNACIONAL

EE.UU. investiga a reservistas que se negaron a una misión Un negociador de Faluya asegura estar dispuesto a volver al diálogo.

16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Varias bombas de fabricación casera estallaron ayer en cinco iglesias en Bagdad en intervalos de entre diez y treinta minutos, en una nueva ola de atentados contra templos cristianos que esta vez no causaron víctimas, informaron fuentes del Ministerio del Interior iraquí. Las explosiones se produjeron en las iglesias de San José, en el barrio de Nafaq al Shurta; de San Jorge y San Jacobo, en Al Doura; de Roma, en Al Karrada; y de La Virgen María, en Al Mansur, y causaron daños en sus muros, ventanas y puertas, así como en casas aledañas. «Este es el tercer ataque que sufre mi templo desde que fue derribado el régimen de Sadam Huseín», dijo el sacerdote Yebrail Chamaty, párroco de la iglesia de San José, católica de rito caldeo. Preocupación Estos ataques, que coinciden con el inicio del Ramadán, preocupan a la minoría cristiana, unas 800.000 personas, lo que supone casi el 3% de la población. Poco después, una persona murió por la explosión de dos bombas en el jardín del hospital Eben al Beitar y en un lugar próximo. Antes había caído un proyectil en la zona de Al Mansur, en el garaje del hotel Meliá, en el que la Embajada de la República Popular China tiene su sede y donde residen algunos corresponsables extranjeros. El mando militar estadounidense informó, por su parte, de que cuatro soldados murieron el viernes en ataques en Mosul y cerca de la frontera siria. Asimismo, tres personas perecieron por la explosión de una bomba cerca de Baquba. Y un responsable del Ministerio de Educación en Kirkuk, de la Unión Patriótica del Kurdistán, fue asesinado. Detención en Samarra En Samarra, el Ejército estadounidense detuvo a un clérigo suní, Maher Ahmad Ali al Churjial, al que acusa de haber instado a la guerra santa durante la oración del viernes. Uno de los negociadores de Faluya aseguró que están dispuestos a reanudar el diálogo con el Gobierno iraquí. Pero el jeque Abdel Hamid Jadu supeditó la reanudación del diálogo a la suspensión de los ataques y a la liberación del miembro de la delegación detenido. Por su parte, el Ejército de EE.UU. ha abierto una investigación a 19 reservistas que, al parecer, se negaron a llevar combustible el miércoles pasado a Tallil a Taji, una zona peligrosa al norte de Bagdad, por considerar que su equipo no era seguro. La operación habría sido realizada por otros soldados de la misma unidad. El Ejército ha considerado que es «un incidente aislado».