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Mohamed VI pone de relieve su poder con el nombramiento de Jetú

Fernando Linares RABAT

INTERNACIONAL

El nombramiento del tecnócrata Driss Yetú como primer ministro de Marruecos pone de nuevo de relieve la preeminencia del rey Mohamed VI en la gestión del país, en detrimento de los partidos políticos. El monarca se acogió a la Constitución para nombrar primer ministro al hasta ahora titular de Interior, ya que la Carta Magna le otorga la facultad de designar a un jefe de gobierno que no sea necesariamente el líder de uno de los partidos más votados. Los principales partidos políticos marroquíes han criticado veladamente la decisión del monarca por considerar que el nombramiento de un tecnócrata y no un político para que forme el nuevo Gobierno vuelve a situarles en un segundo plano y reafirma la voluntad del monarca de no renunciar a las prerrogativas que le permiten reinar y gobernar a la vez. Por el contrario, los círculos empresariales aplauden la decisión real y consideran que la fragmentación del Parlamento, con 22 partidos representados en la futura Asamblea, no permitía la creación de una mayoría fuerte y homogénea de la que saliera un Gobierno capaz de afrontar las reformas urgentes que necesita el país. Sin comentarios Los órganos de prensa de los principales partidos políticos se limitaron ayer a informar del nombramiento de Yetú, pero en general no comentan la decisión del rey o lo hacen con mucha tibieza. El diario Al Bayane , órgano del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS), uno de los siete que formaban la coalición de gobierno saliente, es el único que critica hoy el nombramiento de un tecnócrata, al señalar que los observadores «esperaban que el primer ministro saliera de las formaciones políticas» del Parlamento. Los diarios independientes, por el contrario, justifican la decisión real en la dificultad de formar una mayoría parlamentaria a raíz del divorcio de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y del Istiqlal, los dos partidos más votados, y los principales socios en la coalición gubernamental saliente. «El rey toma las cosas en sus manos», señala uno de estos diarios. Mientras que otro opina que «al no haberse impuesto ningún partido (...) la puerta estaba abierta para un hombre de consenso». Ahora habrá que ver si Yetú logra formar un gobierno en el que estén representadas las principales fuerzas políticas o si lo constituye dominado por los tecnócratas.