La amenaza de elecciones anticipadas se cierne sobre el cada vez más debilitado presidente argentino
05 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Óscar, un chofer nieto de gallegos, confiaba plenamente en Duhalde. «Es el hombre», repetía en enero cuando el senador bonaerense accedió a la presidencia en sustitución de Rodríguez Sáa. «Es un desastre», dice ahora, mientras recita la interminable lista de deslices del tambaleante presidente. El gran reproche que le hace la ciudadanía proviene del discurso de investidura, cuando dijo que quien depositó dólares en el banco recibiría dólares y quien se endeudó en pesos, pagaría pesos. Un cuento de hadas desmontado por la cruda realidad. Hace unas semanas Duhalde intentó dar a los ahorradores atrapados en el corralito deuda a abonar en diez años por un Estado, el argentino, en suspensión de pagos. Ese plan terminó con el ministro de Economía y causó una remodelación del Gobierno. El viernes, en la toma de posesión, la cacerola volvió a los aledaños de la Casa Rosada por primera vez desde diciembre. Un grupo de ahorradores consiguió colarse hasta la puertal. Otra señal de alarma roja. El presidente, que perdió las elecciones del 99 y llegó al poder gracias a la crisis que ahora lo amenaza, prepara su plan de «relanzamiento» con un gobierno que intenta apoyarse en el Parlamento y en parte del sindicalismo. Otro sector obrero acaba de desafiarlo con una huelga general de medio día para el 14 de mayo. Será un test después de una semana decisiva en la que se medirá si la gente acepta el nuevo plan de bonos, una versión suavizada del anterior. La otra gran amenaza la constituye el dólar, que sube hacia los cuatro pesos. «Estamos en la cornisa pero hemos aprendido a dar volteretas», declaró un asesor de Duhalde al diario Clarín. La actual cabriola puede terminar, según una opinión cada vez más extendida en su partido, el Justicialista, en elecciones anticipadas para septiembre. Menem, de precampaña Podría ser el momento para Carlos Menem. «Duhalde no tiene liderazgo», repite en su gira de precampaña por el país. Se presenta «modestamente» como la solución y presume de contar con el aval de Washington y el FMI. Menem genera un altísimo rechazo pero cuenta con un baza: garantizar la devolución de los ahorros con el apoyo de EE UU. El otro polo de la oposición, el de centro-izquierda, lo lidera la mística diputada Elisa Carrió, la política mejor valorada de Argentina. «Llegará el cuarto huracán y habrá elecciones antes de septiembre», vaticina. La opción oficial, la que apoya y desestabiliza al mismo tiempo a Duhalde, la encabeza el ex-piloto Carlos Reuteman, gobernador de Santa Fe, junto con su colega de Córdoba De la Sota. Sus conspirativos cálculos poco valdrán si estalla el polvorín social, ahora aún más envenenado que en la explosión de diciembre.